¿Es la vida del hombre como la de un pez condenado en su pecera? Si se vive encerrado en sí mismo, decepcionado de los demás, observándoles sin implicarse… es normal que uno nunca encontre el gusto por vivir. Afortunadamente siempre hay alguien que nos mira de otra manera, profundamente, y hace de nosotros una persona capaz de amar y ser amado.