Alma salvaje

1.Ficha técnica

Título original: Wild
Año: 2014
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos
Director: Jean-Marc Vallée
Guión: Nick Hornby (Autobiografía: Cheryl Strayed)
Música: Varios
Fotografía: Yves Bélanger
Reparto: Reese Witherspoon, Laura Dern, Gaby Hoffmann, Michiel Huisman, Thomas Sadoski, Kevin Rankin, Charles Baker, Brian Van Holt, W. Earl Brown, Nick Eversman, Orianna Herrman
Género: Drama, Aventuras, Road Movie, Biográfico.

2.Sinopsis

En los años 90, tras unas duras experiencias personales que tocaron fondo con su divorcio y sobre todo con la muerte de su madre, la joven Cheryl Strayed decidió recorrer en solitario, y careciendo de experiencia, más de 1600 kilómetros por el Sendero de las Cimas del Pacífico, que atraviesa el desierto de Mojave y sube hasta la frontera entre los estados de Oregón y Washington, en un intento de encontrarse a sí misma. (FILMAFFINITY)

3.Comentario vocacional

A lo largo del metraje de Alma salvaje, hay una banda sonora que va y viene constantemente. Unas veces más explícitas que otras. A veces sólo se escucha una parte del estribillo, que viene a ser como un hilo que va cosiendo la historia. La canción de El Cóndor pasa, es fácilmente identificable. Y su “Yes I would, if I could, I surely would” nos va calando poco a poco. Porque, en definitiva, la historia de Cheryl Strayed (basada en un libro autobiográfico) es la historia de lo que nos gustaría ser, de lo que podríamos hacer si pudiéramos; la historia de quien se arriesga a volar, como el cóndor.

Alma salvaje nos narra una historia del presente y, gracias a continuos flashbacks, otra del pasado. Efectivamente descubrimos a Cheryl haciendo un gran sendero y en seguida nos preguntamos por sus motivos. ¿Por qué lo hace? Los flashbacks nos ayudan a conocer su pasado, un pasado oscuro: el dolor por la violencia de su padre y muerte prematura de su madre por culpa de un cáncer; su propio descenso a los infiernos (adición a la heroína, la destrucción de su matrimonio, un aborto…). Llegará a decir “no sé cuándo me convertí en este desecho humano”. Su vida perdió todo sentido y orientación.

El camino, afrontado sin preparación de ningún tipo, se convierte en un proceso de redención personal. Cheryl tendrá que hacer frente a sus propios fantasmas si quiere llegar a ser “la mujer que quería mi madre”; pero ahora lo tendrá que hacer sin contar con ella, que ya no está. Irá haciendo una opción por estar en el lado de la belleza y por encontrar su mejor versión. Pero eso no es todo. ¿Qué pasará cuando llegue al final del camino? Lo curioso es que Cheryl se puso a caminar sin saber el resultado que obtendría.

La meta final de aquel sendero es el “Puente de los dioses”. Llegando a él escuchamos su última y larga reflexión con la que completa el puzle del sentido de su vida. El puente adquiere así un símbolo casi sagrado. Llegando allí Cheryl se siente redimida, salvada. Es tan importante esta última reflexión que no puedo resistirme a transcribir algunas de sus frases más significativas:

No se sabe qué es que pase una cosa y no otra. ¿Qué lleva a qué? ¿Qué destruye qué? O ¿qué hace que prospere o muera o tome otro rumbo? ¿Y si me perdono a mí misma? ¿Y si me arrepintiera? Pero si puediera volver atrás en el tiempo no haría nada de forma distinta. ¿Y si quise acostarme con todos y cada uno de esos hombres? ¿Y si la heroína me enseñó algo? ¿Y si todas esas cosas que hice son las que me trajeron aquí? ¿y si nunca fui redimida? ¿Y si ya lo estaba antes? (…).

Después de perderme en la jungla de mi dolor encontré mi propio camino fuera de aquel bosque. Y ni siquiera sabía dónde iba hasta que llegué allí el último día de mi ruta. “Gracias” pensaba una y otra vez. Por todo lo que me había enseñado el sendero y todo lo que aún no podía saber: que cuatro años después iba a atravesar este mismo puente; me iba a casar con un hombre en un lugar que casi podía verse desde donde me encontraba; que a los 9 años ese hombre y yo íbamos a tener un hijo llamado Calver y un año después una hija que llamaría como mi madre: Bobi (.).

Era mi vida, como todas las vidas, misteriosa, irrevocable y sagrada; tan cercana, tan presente, tan sumamente mía. ¡Qué salvaje era dejar que todo fluyera!

Aunque artísticamente la película adolece de algunos defectos señalados por varios críticos, Wild nos permite trabajar los siguientes valores vocacionales:

  • El autoconomiento. Es el primer paso para la madurez humana, necesaria para toda vocación: conocerse y no tener miedo de hacer frente a las propias incoherencias, ambigüedades, inconsistencias. No asustarse del propio pecado. El ponerse en camino nos introduce en esta dinámica de conocimiento personal. El desierto, el caminar en solitario, tiene muchas connotaciones bíblicas, como lugar de encuentro con Dios.
  • La autoaceptación o la reconciliarse consigo mismo. Se trata de un segundo paso. Una vez que somos consciente de nuestras miserias y pecados, nos aceptamos así e intentamos curar nuestras heridas. Es fundamental pasar página a episodios o experiencias que nos han hecho sufrir. Una persona herida por su propia historia no es libre para servir a Dios.
  • El deseo. Consciente e inconscientemente Cheryl se pone en marcha con un deseo: llegar a ser la mujer que quería su madre. Este deseo interior la ayuda a continuar cuando algunos, en teoría más fuertes que ella, han abandonado. Dios Padre tiene también un proyecto para cada uno de nosotros. Este sueño de Dios debería inspirarnos para orientarnos en la vida.
  • El agradecimiento. En el puente brota en el corazón de Cheryl la acción de gracias: “Gracias” pensaba una y otra vez. Por todo lo que me había enseñado el sendero y todo lo que aún no podía saber. Al final y como fruto de su camino, Cheryl llega a ser una persona agradecida. Esto es muy importante. La persona agradecida es la que entiende la vida como un don, un regalo que no se merece. No piensa en sí misma, sino que vive para los demás. Por ello Cheryl será capaz de construir una nueva familia.

¿Qué lugar ocupa Dios en la redención de Cheryl? La verdad es que Dios sale algo mal parado durante el camino. Está ausente o escuchamos algunas expresiones molestas. Pero la verdad es que las últimas palabras que escuchamos de los labios del personaje es un “¡Dios, te echo de menos!”. ¿Se refieren a su madre? ¿Se dirigen a Dios? Su mirada al cielo nos deja en la duda. Pero bien puede ser una puerta al encuentro con Él.

La vida es un camino. La vocación es un camino. ¡Hay que ponerse en marcha!

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Por qué Cheryl se pone en camino? ¿Qué es lo que busca?
  • ¿Qué sabemos de su historia pasada?
  • ¿Qué logra Cheryl al final de su andadura?
  • ¿Qué valor tiene la palabra “gracias” en la reflexión final?
  • ¿Aparece Dios en la película?
  • ¿Qué mensaje crees que ha querido transmitir el director?

4.2.Nos interpela

  • ¿Has participado en alguna peregrinación? ¿Qué supuso para ti? ¿Qué recuerdas de la experiencia de caminar? ¿Cómo has encontrado a Dios en el silencio?
  • ¿En qué se puede manifestar que te conoces verdaderamente? ¿Te aceptas a ti mismo? ¿Aceptas tu historia personal?
  • ¿Tienes alguna herida del pasado que te sigue sangrando? ¿Qué puedes hacer para sanarla?
  • ¿Qué significa para ti la palabra “gracias”? ¿Te consideras una persona agradecida?

4.3.Oramos

  • Canto
  • Oración para sanar la historia personal

“Señor Jesús, tú conoces mi tristeza que ahoga mi corazón y sabes el origen de ella. Hoy me presento ante ti y te pido, Señor, que me ayudes, pues ya no puedo seguir así.

Sé que tú me llamas a vivir en paz, con serenidad, gozo y alegría, incluso en medio de las dificultades cotidianas. Por eso hoy te pido que pongas tus benditas manos en las llagas de mi psiquis que me hacen tan sensible a los problemas y me liberes de la tendencia a la tristeza y a la melancolía que anida en mí.

Hoy te pido que tu gracia vaya restaurando mi historia, a fin de no vivir esclavizado por el recuerdo amargo de los acontecimientos dolorosos del pasado. Como ellos han pasado, ya no existen, te entrego lo que pasé y lo que pasaron las personas amadas; lo vivido y lo sufrido por nosotros.

Quiero perdonarme y perdonar, a fin de que tu gozo comience a fluir en mí.

Te entrego las tristezas unidas a las preocupaciones o a los temores del mañana. Ese mañana tampoco ha llegado, por lo tanto, sólo existe en mi imaginación. Sólo hoy debo vivir y sólo hoy debo caminar en tu alegría. Aumenta mi confianza en ti, para que aumente en mi alma el regocijo.

Tú eres Dios y Señor de la historia y de la vida, de nuestras vidas. Por eso toma mi existencia y la de las personas amadas, con todos nuestros quebrantos, con todas nuestras necesidades y que con la ayuda de tu poderoso amor se desarrolle en nosotros la virtud de la alegría.

Amén”.

(Padre Gustavo Jamut)

  • Texto bíblico: Os 2, 11-21. Dios nos quiere llevar al desierto para hablarnos al corazón.
  • Momento de meditación y reflexión personal. Peticiones espontáneas.
  • Oración de acción de gracias:

Gracias, Señor, por la paz, la alegría y por la unión que los hombres, mis hermanos, me han brindado, por esos ojos que con ternura y comprensión me miraron, por esa mano oportuna que me levantó.

Gracias, Señor, por esos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron, por esos oídos que me escucharon, por ese corazón de amistad, cariño y amor que me dieron.

Gracias, Señor, por el éxito que me estimuló, por la salud que me sostuvo, por la comodidad y diversión que me descansaron.

Gracias, Señor, … me cuesta trabajo decírtelo, … por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, por el insulto y engaño, la injusticia y soledad por el fallecimiento del ser querido. Tú lo sabes, Señor cuán difícil es fue aceptarlo; quizá estuve a punto de la desesperación, pero ahora me doy cuenta de que todo esto me acerco más a Ti. ¡Tú sabes lo que hiciste!

Gracias, Señor, sobre todo por la fe que me has dado en Ti y en los hombres; por esa fe que se tambaleó, pero que Tú nunca dejaste de fortalecer, cuando tantas veces encorvado bajo el peso del desánimo, me hizo caminar en el sendero de la verdad, a pesar de la oscuridad.

Gracias, Señor, por el perdón que tantas veces debería haberte pedido, pero que por negligencia y orgullo he callado.

Gracias, Señor, por perdonar mis omisiones, descuidos y olvidos, mi orgullo y vanidad, mi necesidad y caprichos, mi silencio y mi excesiva locuacidad.

Gracias, Señor, por dispensar los prejuicios a mis hermanos, mi falta de alegría y entusiasmo, mi falta de fe y confianza en Ti, mi cobardía y mi temor en mi compromiso.

Gracias, Señor, porque me han perdonado y yo no he sabido perdonar con la misma generosidad.

Gracias, Señor, por indultar mi hipocresía y doblez, por esa apariencia que con tanto esmero cuido, pero que sé en el fondo no es más que engaño a mí mismo.

Gracias, Señor, por disculpar esos labios que no sonrieron, por esa palabra que callé y esas manos que no tendí y esa mirada que desvié, esos oídos que no presté, esa verdad que omití y ese corazón que no amé.

Gracias, Señor, por esa protección con que siempre me has preferido y te suplico muy encarecidamente por tu amor, disculpes mi silencio y cobardía.

Gracias, Señor, por todos lo que no te dan gracias, por los que no imploran de tu ayuda y por los que no te piden perdón, no abandones las obras de tus manos, y que llenes mi vida de esperanza y generosidad.

(oraciones.es)

  • Padrenuestro

Preparado por Carlos Comendador

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