Blanca como la nieve, roja como la sangre

Blanca como la nieve, roja como la sangre, 3.0 out of 10 based on 2 ratings

1. Ficha técnica

Título original: Bianca come il latte, rossa come il sangue.
Dirección: Giacomo Campiotti.
País: Italia.
Año: 2013.
Duración: 102 min.
Género: Comedia dramática, romance.
Interpretación: Filippo Scicchitano (Leo), Gaia Weiss (Beatrice), Aurora Ruffino (Silvia), Luca Argentero (profesor), Romolo Guerreri (Niko), Flavio Insinna (padre de Leo), Cecilia Dazzi (madre de Leo).
Guion: Fabio Bonacci y Alessandro D’Avenia; basado en la novela de Alessandro D’Avenia.
Producción: Luca Bernabei.
Música: Andrea Guerra.
Fotografía: Fabrizio Lucci.

2. Sinopsis

Entre mensajes de móvil, deberes, pósters, canciones, partidos, motos, miradas y sonrisas se encuentra Leo, un joven inmerso en el torbellino de la adolescencia. Está enamorado de Beatrice, pero no sabe ni cómo acercarse. Pronto descubrirá que la chica de sus sueños sufre un gran dolor. (FILMAFFINITY)

3. Reflexión vocacional

Basada en la novela del mismo título de Alessandro D’Avenia, que participa además en el guión, esta película nos ayuda a acercarnos a los adolescentes en el torbellino de sus vidas de cada día, allí donde precisamente se maduran y se fraguan importantes decisiones. Esta película nos habla de sueños, de coraje, de miedos, de alegría, del don de sí, de fe, de ayuda interpersonal, de las relaciones afectivas, de las diferencias entre pasión y amor…

Leo es un adolescente que hace el papel de payaso en clase, sin ningún interés por el estudio., pero con buen corazón. Tiene un sueño que se llama Beatriz, pero le cuesta dar los pasos necesarios para alcanzarlo, para llegar a ella. O quizás le falte coraje para admitir ese sueño y se bloquea cuando da los primeros pasos. A Leo le cuesta asumir el miedo, no admite que lo siente. Pero aceptar ese miedo es el primer paso para vencerlo porque el cobarde no sabe que es cobarde.

Cuando Leo consigue finalmente contactar con Beatriz será para descubrir que está gravemente enferma con leucemia. Conviviendo con su angustia personal, el adolescente intentará hacer lo más agradable posible la convalecencia a Beatriz. Se hará incluso donante de médula ósea porque tiene la certeza de que es compatible con ella. Quiere salvarla. Pero no lo conseguirá.

Lo que más caracteriza a Leo es que es un joven soñador que vive la utopía adolescente de que todo es posible si se pelea por ello. En este sentido la historia, contada siempre desde la perspectiva de Leo, muestra de una manera genial las pulsiones propias de la edad, la sensación de comerse el mundo, de poder cruzar todas las fronteras sin miedo al fracaso… aunque al final tenga uno que darse de bruces con la cruda realidad.

Un aspecto importante de la película que no conviene dejar de lado es la evolución espiritual de Beatriz, apenas insinuada. Siente su rabia ante la enfermedad y no se cree preparada para la muerte. No obstante le ha venido nostalgia de Dios y en su diario va reflejando sus sentimientos y su crecimiento interior. Leo estará un poco celoso, pero no puede competir con Dios. Se intuye aquí todo el sentido del sufrimiento del hombre.

Conviene decir algo sobre el profesor de literatura que acompaña a Leo, le ayuda a desahogarse y le comprende. El papel del profesor bueno es un personaje repetitivo en este tipo de películas. En varias ocasiones es el profesor de literatura, en este caso un sustituto, porque es una asignatura fácil para expresar el mundo de los sentimientos y del amor. Aquí se juega con la Divina Comedia de Dante y su amor por Beatriz, como telón de fondo y paralelismo con la historia de Leo. Consciente de este riesgo el guión muestra a un Leo desconfiado por las “bonitas frases” que se pueden decir para endulzar artificialmente una situación complicada. A pesar de este cliché repetitivo, el personaje del profesor nos recuerda lo importante que es la presencia cercana de un adulto que haga de contraste ante la mezcla de sentimientos que vive el adolescente, mezcla expresada en la metáfora de los colores blanco y rojo. Éste sabe que necesita del adulto aunque no quiere reconocerlo.

El último personaje que queremos resaltar es Silvia, la fiel y discreta amiga de Leo, la confidente de sus sueños y deseos. Enamorada de él, pero sintiéndose segundo plato, es quien junto con el profesor, le hace crecer y madurar.

No podemos terminar sin hacer referencia al cuadro de adolescentes que se nos presenta en la película. ¿Son reales? No se oye ni un insulto, ni malas palabras, no hay alcohol ni sexo ni drogas… ¿Los adolescentes son así? Creo que la película es una invitación a los adolescentes a otra manera de vivir que favorece la felicidad y vitalidad.

«Blanca como la nieve, rojo como la sangre» es una propuesta para que los adolescentes reflexionen sobre sus sueños, el coraje necesario para hacerlos realidad, el miedo que les paraliza, el don de sí (altruismo), los adultos que les guían, la auto-superación, el descubrimiento de la fe en Dios…

 

4. Materiales para trabajar la película

4.1. Ver y analizar

  • Describe cómo es Leo. ¿Cómo madura a lo largo de la película?
  • ¿Qué simbolizan los colores blanco y rojo?
  • ¿Cómo ayudan a Leo en su crecimiento los otros personajes (Beatriz, Silvia y el profesor)?
  • ¿Qué significa que Beatriz sienta “nostalgia” de Dios?
  • ¿Cómo se describe en la película a los adolescentes? ¿Los adolescentes de hoy son así?

4.2. Nos interpela

  • ¿Cuáles son tus sueños? ¿Cuáles parecen imposibles? ¿Cuáles son alcanzables?
  • ¿Qué es lo que te bloquea para alcanzar estos sueños?
  • ¿Qué experiencia tienes de personas que te ayudan (o te han ayudado) a realizar tus sueños?
  • ¿Cuáles son tus sueños con respecto al mundo, la sociedad, los jóvenes…?
  • ¿Cómo es tu relación con Dios? ¿Tienes nostalgia de Él?
  • ¿Cuál crees que es el sueño que Dios tiene para ti? ¿Estás dispuesto a hacerlo realidad?

4.3. Oramos

  • Canto adaptado y conocido por el grupo.
  • SOÑAR, SEÑOR, SOÑAR!

Hazme soñar… ¡Soñar, Señor, soñar!…
¡Hace tiempo que no sueño!
Soñé que iba una vez -cuando era niño todavía,
al comienzo del mundo-
en un caballo desbocado por el viento,
soñé que cabalgaba, desbocado, en el viento…
que era yo mismo el viento…
Señor, hazme otra vez soñar que soy el viento,
el viento bajo la Luz, el viento traspasado por la Luz,
el viento deshecho por la luz,
el viento fundido por la luz,
el viento.., hecho Luz…
Señor, hazme soñar que soy la Luz…
que soy Tú mismo, parte de mí mismo…
y guárdame, guárdame dormido,
soñando, eternamente soñando
que soy un rayito de Luz de tu costado.
(León Felipe)

  • Texto bíblico: Mc 10, 17-22
  •  Momento para la reflexión personal. Se puede compartir en grupo el fruto de la meditación o/e invitar a hacer peticiones espontáneas
  •  NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo.
Porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
(Mario Benedetti)

  • Tiempo propicio

Bendito seas, Padre, por este tiempo tan oportuno,
para la conversión y el encuentro,
que Tú concedes gratis a todos tus hijas e hijos
que andamos desorientados por los caminos de la vida.
Bendito seas, Padre, porque llamas a cada hombre y mujer,
sea cual sea su historia o su vida, a emprender cada día,
de manera más personal y consciente,
su compromiso de seguir a Jesús,
tu Hijo y nuestro Hermano.
Bendito seas, Padre, por despertarnos de nuestros dulces sueños,
tan vaporosos e infecundos,
por interpelarnos en lo radical de la vida,
por liberarnos de nuestras falsas seguridades,
por poner al descubierto nuestros ídolos secretos
que tanto defendemos
e intentamos justificar.
Bendito seas, Padre, porque nos das tu Espíritu,
el único que puede convertirnos,
el único que puede darnos un corazón de hijos,
el único que puede atravesar nuestros pensamientos,
el único que puede  guiarnos por la senda del Evangelio,
el único que hace posible nuestra vuelta a tu seno.
¡Bendito seas, Padre, por este tiempo tan propicio!
(Florentino Ulibarri)

  • Padrenuestro

Preparado por Carlos Comnedador

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