Calvary

Calvary, 6.0 out of 10 based on 1 rating

1.Ficha técnica

Dirección y guion: John Michael McDonagh.
Países: Irlanda y Reino Unido.
Año: 2014.
Duración: 100 min.
Género: Comedia negra.
Interpretación: Brendan Gleeson (padre James), Chris O’Dowd (Jack), Kelly Reilly (Fiona), Aidan Gillen, Dylan Moran, Isaach De Bankolé, M. Emmet Walsh.
Producción:Chris Clark, Flora Fernández Marengo y James Flynn.
Música:Patrick Cassidy.
Fotografía: Larry Smith.

2.Sinopsis

El Padre James Lavelle (Brendan Gleeson) está dispuesto a conseguir un mundo mejor. Le apena comprobar la cantidad de litigios que enfrentan a sus feligreses y a la gente de su parroquia, y le entristece que sean tan rencorosos. Un día, mientras está confesando, recibe una amenaza de muerte de un feligrés anónimo. (FILMAFFINITY)

3.Reflexión vocacional

«Calvary» es una película muy interesante para reflexionar sobre el papel y la misión del sacerdote en nuestro mundo secularizado. Conviene por ello que nos fijemos por una parte en el propio padre James y por otra, en los habitantes del pueblo, sus feligreses. Empecemos por estos últimos para centrarnos luego en el sacerdote.

La película está ambientada en Irlanda, país donde se dieron bastantes escándalos de pedofilia por una parte del clero. La primera escena del confesionario, en la que un feligrés que sufrió abusos, amenaza con matar al párroco dentro de una semana, nos sitúa en este contexto. Se entiende por ello que los sacerdotes hayan perdido la credibilidad ante los cristianos. Los fieles del pueblo no tienen reparo en decírselo al padre James abiertamente. Durante la película los vamos descubriendo: un matrimonio fracasado, una mujer infiel y feliz de serlo, un amante agresivo, un joven solitario y adicto a la pornografía, un rico orgulloso, abandonado y con problemas de conciencia, un médico ateo, un jefe de policía homosexual, un viejo escritor que planea su suicidio… Cuando el padre James se acerca a ellos para interesarse por sus vidas, cuestionarles o invitarles a una revisión de su conducta, tiene que oír expresiones como: «hace mucho que dejé de escuchar sus gilipolleces», «ya no estamos en las misiones, lárguese, su sermón ha terminado», «los de su calaña y usted ya no pintan nada»… Bien puede entenderse todo esto como un verdadero calvario para el padre James.

Todo este resentimiento de una parte de la sociedad queda simbolizado en la quema de la Iglesia parroquial. Contemplando semejante desastre el padre James se pregunta si esto no será el futuro. Una pregunta que conviene que nos hagamos también nosotros. Cuando hablemos de la vocación a jóvenes, sobre todo en occidente, no podemos perder de vista esta realidad. Ya no sirve presentar el modelo de un sacerdote respetado simplemente por el hecho de serlo, alguien a quien sus fieles siguen y obedecen. «Calvary» nos ayuda a no engañar a nadie. Ser sacerdote hoy no es fácil pero por eso mismo es más necesario.

Sin embargo esto no es todo. Lo más grave de la historia es que el padre James es un buen sacerdote. Las incomprensiones, el desprecio e incluso el odio que tiene que aguantar vienen a poner de manifiesto que es el inocente que paga por el mal que han hecho otros; así se lo dice quien le amenaza.

Pero ¿quién es el padre James? ¿Cómo vive su ministerio? Es importante señalar que la propuesta que hace  John Michael McDonagh no va en la línea de una película de intriga y se agradece. El drama no se centra en intentar averiguar quién es el autor de la amenaza de muerte. Lo importante es la forma que tiene el padre James de vivir su sacerdocio.  A lo largo de una semana le acompañamos en su duda interior ante muerte, entre la denuncia y la defensa, entre la huida y acudir a esa extraña cita en la playa. Así vamos conociendo poco a poco que estuvo casado, que tiene una hija que ha querido suicidarse y con la que se reconcilia, que fue un borracho… El padre James sigue con su actividad pastoral intentando llevar algo de luz a las vidas de sus fieles, incluso a un condenado por un crimen de canibalismo. Es un sacerdote que parece conocer a sus fieles mejor de lo que se conocen ellos mimos. Sin embargo en toda esta galería gris de personajes el padre James encuentra una cristiana profundamente creyente: Teresa, una mujer francesa a quien acompaña después de haber sufrido un accidente de tráfico en el que ha muerto su marido. En una escena conmovedora Teresa da un verdadero testimonio de fe.

Para entender un poco más la figura del padre James citamos esta interesante la reflexión que hace Peio Sánchez: «Más allá de las hagiografías simplistas al uso, descubrimos a un ser humano en su debilidad, en su cansancio e incluso en su ira. Pero sobre la que se levanta, la imagen de guerrero celta Brendan Gleeson viene al caso, un sacerdote sólido, profundamente creyente que intenta ayudar a su gente aunque todo esté rodeado de oscuridad. Humildemente, en el fracaso, digamos en la Pasión, se nos muestra a un buen sacerdote. Lleva la carga que nunca deseó, la dura carga del mal condensada en los abusos sexuales de menores pero que se extiende alrededor como fuego que arrasa. Clavada esta cruz en el surco de un pequeño pueblo irlandés. La duda procede ante el sacrificio. ¿Tiene sentido dar la vida para luchar contra el mal, presente en la misma iglesia? ¿La vieja palabra expiación, desgastada y manipulada, tiene hoy vigencia mirando al Crucificado? ¿Cómo amar en medio del fracaso? Cuando a veces la única misión que apenas queda es no formar parte del mal. ¿Puede esperarse una luz que haga posible la reconciliación de tantas heridas?» .

Es curiosa la penúltima secuencia en la que se muestra a los doce personajes que han ido apareciendo. Es como una ventana sobre sus vidas. Sólo Teresa parece vivir de otra manera: en el avión hace la señal de la cruz al lado del asiento vacío que debería ocupar su marido.

No conviene dejar que pase desapercibido el personaje del vicario de la parroquia porque hace de contraste con el padre James. ¿Qué modelo de sacerdote refleja? ¿Porqué el padre James le pregunta sobre sus motivaciones? En definitiva se le acusa de no tener integridad.

Terminamos con un testimonio Glesson que da vida al padre James:  El relato gira en torno a la noción de bondad. Vivimos en unos tiempos muy extraños, en los que a la gente le resulta difícil seguir creyendo en héroes. Actualmente, es algo revolucionario pensar en la bondad como en una aspiración”.

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Qué situación de la Iglesia de Irlanda aparece reflejada en la película? ¿Cómo lo presenta el director?
  • ¿Qué relación tienen los fieles con el padre James? ¿A qué crees que se debe?
  • ¿Qué rasgos identifican al padre James? ¿Y a su vicario? ¿Qué perfiles de sacerdotes reflejan?
  • ¿Por qué crees que la película se titula “Calvary”?
  • ¿Qué ha querido transmitir el director?

4.2.Nos interpela

  • ¿En qué sentido aparece reflejada nuestra sociedad en la película?
  • ¿Es hoy más difícil ser cura? ¿Por qué?
  • ¿Crees que los seminaristas actualmente están preparados para vivir su sacerdocio en este mundo secularizado?
  • ¿Qué tipo de sacerdotes necesita el mundo de hoy?

 4.3.Oramos

  • Éste es el tiempo

Éste es el tiempo de la historia,
de la historia dura y pura;
de la pasión de Dios desbordada
y de las realidades humanas.
Es tiempo de muerte y vida,
de salvación a manos llenas;
del nosotros compartido,
del todos o ninguno,
y del silencio respetuoso y contemplativo.
Tiempo de amor, tiempo de clamor;
tiempo concentrado, tiempo para sorberlo
hasta la última gota.
Tiempo de la Nueva Alianza y fidelidad
por encima de lo que sabemos, queremos y podemos.
Tiempo en el que Dios nos toma la delantera
y nos ofrece la vida a manos llenas.
Es el tiempo de quienes han perdido,
de quienes han sufrido o malvivido.
Es el tiempo de la memoria subversiva
de Dios haciendo justicia y dándonos Vida.
(Fl. Ulibarri)

  •  Oración

Nos pusiste, Señor, en esta tierra
como luz, como hoguera abrasadora,
a nosotros que apenas mantenemos
encendida la fe nuestras almas.
Nos dejaste, Señor, como testigos,
como anuncio brillante entre las gentes,
a nosotros, tus amigos vacilantes.
No te oirán si nosotros nos callamos,
si tus hijos te apartan de sus labios.
No verán el fulgor de tu presencia
si tus fieles te ocultan con sus obras.
¡Ay de aquel que no siembre a manos llenas,
el que guarda en su pecho tus regalos,
el que deja a los ciegos con su noche
y no da de comer a los hambrientos!
¡Ay de aquel que no grita tu evangelio,
el que calla detrás de sus temores,
los que buscan tan solo los negocios
olvidando dar vida a tu mensaje!
Fortalece, Señor, nuestra flaqueza.
Que tus siervos anuncien tu palabra.
Que resuene tu voz en nuestra boca.
Que tu luz resplandezca en  nuestras vidas.
Tú serás fortaleza de tu pueblo,
la victoria del hombre desvalido,
con tu ayuda serán irresistibles
tus testigos dispersos por la tierra.

  • Palabra de Dios: Mt 10, 16-25.
  • Momento para el silencio y la reflexión personal. Se puede luego compartir la meditación.
  •  Pensamiento:

Me gustaría que alguien contase, en el día de mi muerte,
que traté de vivir en el servicio al prójimo.
Ese día quiero que podáis decir que traté de ser justo
y que quise caminar junto a los que actuaban en justicia,
que puse mi empeño en dar de comer al hambriento,
que siempre traté de vestir al desnudo.
Que dediqué mi vida a visitar a los que sufrían en las cárceles.
No tendré dinero para dejar cuando me vaya.
No dejaré tampoco las comodidades y los lujos de la vida;
porque todo lo que quiero dejar a mi partida
es una vida entregada.
Y eso es lo que os tengo que decir.
Si a alguien pude ayudar al encontrarnos a lo largo del sendero,
entonces mi vida no habrá sido en vano.
Si consigo llevar la salvación al mundo,
si consigo difundir el mensaje que enseñó el Maestro,
entonces mi vida no habrá sido en vano.
(Martin Luther King)

  •  ENVÍANOS LOCOS

¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman
con algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre
sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse un escabel,
que no utilicen
su superioridad en su provecho.
Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.
Danos locos, Señor, danos locos.
(L.J. Lebret)

  •  Padrenuestro

Preparado por Carlos Comendador

Puede ver el trailer de la película aquí:

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