Cartas al padre Jacob

1.Ficha técnica

Título original: Postia pappi Jaakobille.
Dirección: Klaus Härö.
Países: Finlandia y Suecia.
Año: 2009.
Duración: 74 min.
Género: Drama.
Interpretación: Kaarina Hazard (Leila), Heikki Nousiainen (padre Jacob), Jukka Keinonen (cartero), Esko Roine (Vankilan).
Guion: Klaus Härö y Jaana Makkonen.
Producción: Lasse Saarinen y Ristro Salomaaa.
Música: Dani Strömback.

2.Sinopsis

Leila es una mujer que, después de haber sido condenada a cadena perpetua, es indultada, y le ofrecen trabajo como ayudante de Jacob, un anciano cura rural ciego. Su trabajo consiste básicamente en responder a las cartas que los fieles le escriben al sacerdote pidiéndole ayuda y consejo. Esta labor que para el cura es vital, a Leila, en cambio, le parece una tarea estéril; en consecuencia, la relación entre ambos personajes es bastante tensa. Pero llega un momento en que Jacob deja de recibir cartas y, entonces, siente que su vida ha perdido todo sentido. Este hecho será el desencadenante de una dramática revelación. (FILMAFFINITY)

3.Comentario vocacional

La película presenta la relación que se establece entre dos personajes: el padre Jacob y Leila, mujer condenada a cadena perpetua por homicidio que acaba de ser indultada. El trabajo de Leila será leer las cartas al padre Jacob y escribir las respuestas que él le dicte.  Son dos mundos distintos, casi opuestos, pero que se necesitan el uno al otro.

En cuanto al pastor luterano la historia resalta el valor y el sentido que tiene para él la vida: es un tiempo para servir, no importa la edad o los límites de la salud. En su estado, el padre Jacob no puede ni sabe hacer otra cosa que orar y consolar a las personas a través del correo. Cuando recibe las cartas se pregunta: «¿qué les atormenta hoy?». Es hermoso ver la manera que tiene de orar por “sus ovejas” en voz alta. Las conoce, las ama. Lleva las cartas escritas en su propio corazón por eso las confía a Dios. La historia nos refleja que no sólo ayuda espiritualmente sino también económicamente enviando todo lo que tiene a una mujer para que pueda viajar.

Sin embargo, el padre Jacob tendrá que pasar por la purificación y su noche oscura. Cuando llegue el momento en el que no recibirá más cartas el padre Jacob descubrirá con dolor de que lo hacía más bien por sí mismo y no por el Señor. Pasar por estos momentos de crisis es fundamental para crecer.

Leila, por su parte, vive desde la desconfianza hacia los demás. Las primeras escenas de la película nos hacen un retrato de ella: en la cárcel no aceptó visitas ni quiso pedir permiso para salir, no acepta el indulto que le han dado; al llegar a la rectoría no le da la mano al padre Jacob ni quiere comer junto a él. Podemos intuir que además de haber cometido un homicidio, Leila carga con la soledad, la muerte y la culpa. Todo esto le pesa demasiado, sin embargo, se resiste a ser objeto de la caridad del padre Jacob, probablemente porque no cree que merezca ser amada llegando incluso hasta intentar el suicidio.

La situación de angustia en la que se encuentra el padre Jacob hará que algo despierte en el interior de la mujer hasta llegar a inventarse la llegada de cartas inexistentes. Queriendo ayudar al padre termina por abrir la carta de su corazón. Al final Leilia descubrirá que alguien la estaba esperando y que hizo todo lo posible para contactar con ella y conseguir el indulto. El descubrirse deseada y amada por alguien, obrará en ella el milagro de la redención. Es por ello por lo que encontrará un lugar al cual dirigirse, un destino, una meta.

«Cartas al padre Jacob» nos ofrece algunos apuntes vocacionales que merecen ser resaltados. En primer lugar, entender la vida que se nos ha dado como una misión cuyo fin es servir y ayudar a los demás. Esto no será posible si no estamos en paz y reconciliados con nuestra propia historia. Una persona que no se siente amada incondicionalmente por Dios no está preparada para comprometerse en el servicio a los demás. Quien no ha descubierto el amor de Dios en su propia vida, no podrá darse a los demás. Las experiencias personales serán de lo más variado y muchas veces uno sólo no es capaz de encontrar la paz consigo mismo y necesitará de la ayuda de alguien más preparado, un acompañante espiritual. Otro elemento importante en el camino vocacional es el estudio de las propias motivaciones, las razones por las cuales hacemos las cosas, incluso las más acciones más caritativas. ¿Actuamos buscándonos a nosotros mismos? Un último punto a considerar es el valor de la oración personal, en concreto la intercesión por los demás. Orar por alguien es el primer gesto de amor hacia esa persona. A veces no podremos hacer más, pero ¡es tanto una oración para pedir la misericordia de Dios!

 

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Qué es lo que más te llama la atención de padre Jacob?
  • ¿Cómo va evolucionando la relación entre el padre Jacob y Leila?
  • ¿Cómo encuentra Leila al final la redención?

4.2.Nos interpela

  • ¿Para qué crees que estás es el mundo? ¿Qué misión crees que Dios te ha confiado?
  • ¿Qué significa para ti la oración? ¿Rezas? ¿Cómo lo haces? ¿Rezas por los demás?
  • ¿En qué momentos de tu vida has sentido la mano protectora de Dios?
  • ¿Qué recuerdos de tu historia personal te hacen sufrir? ¿Cómo podrías curar estas heridas?
  • ¿Qué buscas cuando llevas a cabo alguna acción servicial o caritativa? ¿Por qué lo haces?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo
  • LA OVEJA PERDIDA

Ven, Jesús, búscame, busca la oveja perdida.
Ven, pastor.
Deja las noventa y nueve
y busca la que se ha perdido.
Ven hacia mí.
Estoy lejos.
Me amenaza la batida de los lobos.
Búscame,
encuéntrame,
acógeme,
llévame.
Puedes encontrar al que buscas,
tomarlo en brazos
y llevarlo.
Ven y llévame
sobre tus huellas.
Ven Tú mismo.
Habrá liberación en la tierra
y alegría en el cielo.
(San Ambrosio)

  • Palabra de Dios Rm 8, 31-39
  • Tiempo para compartir la reflexión y hacer peticiones espontáneas.
  • LA HERIDA

¿Qué si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición; mas por fortuna,
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación…. Pasó el exceso.

¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame como estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.

Así, muy bien; perdóname, fui un loco;
tú me curaste –gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.

En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Qué si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor…. No tengas miedo.
(Luis G. Urbina)

  • ESTAMOS A TU SERVICIO SEÑOR

Elígenos, Señor, para servirte.
Concédenos que no temamos a nada sino a ti;
que no sigamos a nadie, sino a ti.
Haznos atrevidos y rectos
y haz más puros nuestros corazones.
Tómanos, Señor, a tu servicio.
Que nuestra fe sea valiente,
nuestro amor generoso
y nuestra esperanza ilusionada. Amén.
(P. Doncoeur)

  • Padrenuestro

Preparado por Carlos Comendador

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