Comprométete

1.Ficha técnica

Director: Alessandro D’Alatri
Título original: Casomai
Intérpretes: Stefania Rocca, Fabio Volo, Gennaro Nunziante, Sara D’Armario, Maurizio Scattorin, Paola Belchis
País: Italia
Año: 2002
Duración: 114 min
Género: Comedia
Guión: Alessandro D’Alatri, Anna Pavignano
Montaje: Osvaldo Bargero
Fotografía: Agostino Castiglioni
Música: Aldo De Scalzi

2.Sinopsis

Estefanía y Tomás se aman, deciden casarse y tienen un hijo. A los ojos de todos son una pareja normal donde existe el amor sincero y pasional. Su vida parece perfecta, rodeada de amigos y familiares que siempre les dan consejos y expresan juicios. Pero todo esto va provocando que la pareja no tenga una vida privada, y todas estas reacciones van creando problemas entre ellos, poniendo a prueba y condicionando su amor. (FILMAFFINITY)

3.La figura del sacerdote, don Livio.

Puede parece contradictorio o, al menos curioso, que en una película centrada en la vida matrimonial y su evolución, nos fijemos en el sacerdote. Efectivamente el sacerdote no es el protagonista pero juega un papel importante. Y eso es lo que intentamos hacer durante este año sacerdotal. Don Livio aparece al principio ocupando mucha escena con motivo de la boda, y poco a poco se va desvaneciendo dando paso a Steffania y Tomasso. Prácticamente nos hemos olvidado de él. Pero su reaparición en los últimos 10 minutos del film le convierte en  alguien que interpreta y cuestiona el matrimonio.

Lo primero que vemos la manera con la que se nos presenta a Don Livio: es un sacerdote en una aldea donde no pasa gran cosa, de tal manera que hace de albañil para reparar la iglesia. Nos parece un cura sencillo, trabajador y dinámico. Un cura que tiene una gran capacidad de acogida a una pareja que no conoce de nada, pero a la que le ofrece una un licor con pastas. Un cura al que le hace ilusión celebrar una boda porque todavía no ha tenido la oportunidad de hacer. Un cura que muestra un gran tacto pastoral para recibir a unos jóvenes que se quieren casar por la Iglesia más por la presión de los parientes que por propia convicción, y que, encima, no han hecho el cursillo prematrimonial. Fruto de este diálogo, es una imagen que va a acompañar toda la película: la comparación del matrimonio como una pareja de patinaje artístico.

Llegados al momento de la boda, el sacerdote accediendo al deseo de los novios, quiere hacer una “boda especial”. Y para ello les cuestiona sobre su pasado para saber más de ellos, les critica y les desafía. Después de una breve homilía en el que les invita a construir su matrimonio sobre bases sólidas, el momento del consentimiento se convierte en una provocación: ¿qué sentido tiene prometerse amor y fidelidad si las estadísticas dicen lo contrario?  Y se pregunta: “¿hago como si nada?”.

Con un fundido en blanco en el que se nos enmarca la bendición final del matrimonio entramos en el grueso de la película, que no es otra cosa que un ejercicio de fantasía. Otro fundido en blanco nos vuelve a la realidad. Don Livio no ha hecho que narrar con fantasía lo que será la vida matrimonial de Tomasso y Stefania, que desembocará desgraciadamente en el divorcio. Lo cuenta de tal manera que pareciera real.

En definitiva, el problema al que se enfrenta el sacerdote es el de casar a unos novios que no conoce de nada, unos novios que no tienen una experiencia particular de fe, teniendo en cuenta la realidad: el alto número de fracasos y divorcios matrimoniales. ¿Con qué conciencia celebra el sacramento? La conciencia de los novios no es suficiente, porque nunca se sabe. Sus “síes” no son garantía suficiente de fidelidad.

Para salir de este impase, don Livio pide que todos los amigos y familiares se impliquen en el “Sí” de los novios. Es una manera de apoyarles, de sostenerles, de exigirles incluso la fidelidad. Pero nadie se atreve, al final parece que el matrimonio es algo privado. Y si es algo privado, pues que todo el mundo salga de la iglesia y dejen a los novios pronunciar su “sí”, en privado, teniendo al cura como testigo privilegiado. Y es así como termina la historia.

¿Cómo valorar esta postura? Juan Orellana nos ofrece esta valoración global:

“A pesar de estar dirigida por un agnóstico, la película muestra a la Iglesia como la única compañía para los novios, así como la única que les ofrece una mirada seria y realista sobre el paso que van a dar”. Los temas son tratados sin cargar las tintas en un juicio moral. “El film no busca proponer una tesis, que no la hay, debido a un final excesivamente abierto, sino provocar una reflexión urgente en el espectador. No es por tanto una película que ilustre una mirada cristiana sobre el matrimonio, sino que constata la hostilidad social que existe ante una institución tan fundamental como esa”.

No obstante, si bien es cierto que el director no pretende dar una visión cristiana del sacerdocio, echamos en falta una predicación más kerigmática por parte del sacerdote. Que no se mencione a Dios cuando se está celebrando un sacramento es algo inconcebible. Sabemos de la cantidad de parejas que se quieren casar por la Iglesia por costumbre, tradición, presión, etc… Sabemos de tantos invitados que no pisan nunca la iglesia excepto en celebraciones de este tipo. Es la ocasión para hacer una primera evangelización. Le cura ha sabido metérselos en el bolsillo pero no ha sabido acercarles a Dios.

Al fin y al cabo el film termina una contradicción. Don Livio pide el “sí” de los invitados como garantía para el “sí” de los novios. Pero no lo consigue. Los invitados no se atrever. No obstante, termina celebrando el sacramento. ¿Con qué garantía? ¿Con la de Dios? Podría ser, pero no se dice. He ahí el vacío.

En resumen valoramos en don Livio su tacto pastoral, su acogida sin juicios ni prejuicios, su manera de interpelar… Valoramos sobre todo su implicación personal en una boda que alguno podría decir que ni le va ni le viene. Sin embargo para él, la boda es un cuestionarse su propio ministerio, el sentido de lo que hace y el porqué. No obstante, como contrapartida, don Livio no ha sabido hacer una invitación kerigmática a seguir a Jesús en el matrimonio. Falta el mensaje explícito sin el cual todos los preparativos anteriores pierden su valor.

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Cómo se nos presenta la figura de don Livio al comienzo del film? ¿Cómo lo describirías?
  • ¿Cuál es el dilema al que se presenta ante unos novios que no conoce?
  • ¿Qué efectos provoca en los novios y en los invitados la “pedagogía” de don Livio?
  • ¿Realmente don Livio consigue lo que se propone?

4.2.Nos interpela

  • ¿Qué te gusta o te desagrada de la manera que ha tenido el director de presentarnos a don Livio?
  • ¿Qué te gusta o te desagrada de la “pedagogía” del sacerdote?
  • ¿En qué te sientes identificado con él o en qué te sientes interpelado por él?
  • ¿Qué podemos aprender en cuanto a la manera de acercarnos a “los alejados” de la Iglesia?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo.
  • Poema:

¡Qué alegría
saber que estás de mi parte,
haga lo que haga!
¡Qué alegría
sentir que me aceptas como soy,
y que no necesitas que me justifique!
¡Qué alegría
comprobar tu fidelidad inagotable,
inamovible como la Roca!
¡Qué alegría poder decirte “Te quiero“!
¡Qué alegría descubrir que otros te aman
y que Tú les amas, y saber que su amor,
como el mío, te son imprescindibles!
¡Qué alegría poder regalarte algo
de todo lo que tú me has dado antes!
¡Qué alegría tenerlo todo en Ti,
no teniendo yo nada!
¡Qué alegría me da Jesús,
que me quieras tanto!
¡Qué alegría!
(Florentino Ulibarri)

  • Palabra de Dios Hch 20, 17-32
  • Momento para la meditación de la Palabra de Dios a partir de la película y el debate. Se puede compartir y hacer algunas oraciones espontáneas.
  • Oración: Por los sacerdotes

Padre bueno,
en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor,
nos abrazas como a tus hijos
y nos ofreces la posibilidad de descubrir
en tu voluntad los rasgos
de nuestro verdadero rostro.
Padre santo,
Tú nos llamas a ser santos como tú eres santo.
Te pedimos que nunca falten
a tu Iglesia ministros y apóstoles santos
que, con la palabra y los sacramentos,
preparen el camino para el encuentro contigo.
Padre misericordioso
da a la humanidad descarriada
hombres y mujeres que, con el testimonio
de una vida transfigurada a imagen de tu Hijo,
caminen alegremente con todos
hacia la patria celestial.
Padre nuestro,
con la voz de tu Espíritu Santo,
y confiando en la materna intercesión de María,
te pedimos ardientemente:
manda a tu Iglesia sacerdotes,
que sean valientes testimonios
de tu infinita bondad.
AMÉN.

(Juan Pablo II, Jornada de Oración por las Vocaciones, 1999)

  • Padrenuestro

(Preparado por Carlos Comendador)

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