El hijo de la novia

El hijo de la novia, 10.0 out of 10 based on 2 ratings

1.Ficha técnica

Dirección: Juan José Campanella.
País: Argentina.
Año: 2001.
Duración: 124 min.
Interpretación: Ricardo Darín (Rafael Balverde), Héctor Alterio (Nino Balverde), Norma Aleandro (Norma Balverde), Eduardo Blanco (Juan Carlos), Natalia Verbeke (Naty), Gimena Nóbile (Vicky), David Masajnik (Nacho), Claudia Fontán (Sandra), Atilio Pozzobón (Francesco), Salo Pasik (Daniel), Humberto Serrano (Padre Mario), Fabián Arenillas (Sciacalli).
Género: Comedia-Drama.
Guión: Juan José Campanella y Fernando Castets.
Producción general: Adrián Suar.
Música: Ángel Illaramendi.
Fotografía: Daniel Shulman.
Montaje: Camilo Antolini.
Dirección artística: Mercedes Alfonsín.
Vestuario: Cecilia Monti.
Decorados: Pablo Racioppi.

2.Sinopsis

Rafael piensa que las cosas deberían irle mejor: dedica 24 horas al día a su restaurante, está divorciado, ve muy poco a su hija, no tiene amigos y elude comprometerse con su novia. Además, desde hace mucho tiempo no visita a su madre, internada en un geriátrico porque sufre el mal de Alzheimer. Una serie de acontecimientos inesperados le obligan a replantearse su vida. Entre ellos, la intención que tiene su padre de cumplir el viejo sueño de su madre: casarse por la Iglesia

3.¿Por qué “El hijo de la novia” es una película vocacional? Apuntes para el animador.

Aunque Rafal Belvedere tiene 42 años y regenta un restaurante familiar de prestigio, no está contento con la vida ni consigo mismo. ¿Cómo es posible que a los 42 años uno no haya cimentado aún la vida y viva como un adolescente? Este mito del “eterno adolescente”, que ya fue desarrollado por Juan José Campanella en la cinta “El mismo amor, la misma lluvia”, nos vuelve a ofrecer algunos elementos para entender la vocación como opción de vida que implica una toma de decisiones.

Rafael vive marcado por su pasado familiar. Se siente como el inútil de la familia, aquél que defraudó un día a su madre. Vive con esta herida. Y al heredar el restaurante de sus padres hereda también la presión para estar a la altura de las expectativas, a lo que se añade la angustia de la crisis financiera del país. No obstante ahora que el restaurante marcha bien su madre no lo puede apreciar porque sufre alzhéimer.

¿Quién es Rafa? En Cineol encontramos esta definición: “Rafael Belvedere no está conforme con la vida que lleva. No puede conectarse con sus cosas, con su gente, nunca tiene tiempo, se aferra al zapping y se consuela con los viejos capítulos de su serie preferida: El Zorro. A los 42 años no se parece en nada a su héroe de ficción. Aquellos años de su infancia en los que se ponía la capa negra, el antifaz y jugaba a ser la personalidad oculta de don Diego de la Vega inevitablemente pasaron. Su realidad es mucho más compleja. No alcanza las expectativas de nada ni de nadie. No tiene ideales, vive metido hasta el tope en el restaurante fundado por su padre; carga con un divorcio, no se ha tomado el tiempo suficiente para ver crecer a su hija Vicky, no tiene amigos y prefiere eludir un mayor compromiso con su novia. Además, hace más de un año que no visita a su madre que sufre de Mal de Alzehimer y está internada en un geriátrico. Rafael sólo quiere que lo dejen en paz. No lo puede todo, y a la vez, pareciera como si su esfuerzo no fuera suficiente para nadie”.

En resumen, podríamos decir que Rafa vive como un malabarista que no presta atención a lo importante para centrarse sólo en lo urgente. Y como se podría prever, Rafa sufre un infarto que le hace plantearse la venta del restaurante para llevar una vida un poco más relajada. No obstante sigue siendo un egoísta como lo muestra el sueño que le cuenta a Nati: reconoce que todo lo hizo mal, por lo que quiere “irse a la mierda”, pero sólo, nadie más cuenta en su vida. La cara que se le pone a Nati escuchando esta confesión es memorable. Rafa no se compromete con nadie porque siempre tuvo miedo al compromiso.

Dos hechos le ayudaran a dar un paso más y evolucionar. Primero será el rencuentro con Juan Carlos, antiguo amigo de la infancia. Él, que perdió a su mujer y su hija en un accidente, que tuvo que rehacer su vida, se presentará como un elemento desestabilizador para Rafael y le ayudará a reconstruir su pasado.

El segundo hecho lo protagoniza su padre y su deseo de querer casarse con Norma por la Iglesia. Nino no lo quiso hacer entonces por fidelidad a sus principios, y aunque le dio a su mujer todo lo que ella quiso, reconoce que la boda por la Iglesia fue el único gusto que no le concedió. Pero nunca es tarde, en cierto modo él está de vuelta de todo y sigue tan enamorado como nunca a pesar del estado en el que se encuentra ella. Al cabo de los años ¿qué son los principios personales ante el amor? Este amor apasionado de Nino al principio se le presenta a Rafael, hombre práctico, como una locura. Pero después terminará reconociéndolo como un amor del que él no es capaz.

La gota que colma el vaso se da cuando Nati le confiesa que le deja porque es un egoísta y no se siente valorada. Rafa tendrá que enfrentarse consigo mismo y con su pasado. Y entonces se desencadenarán una serie de gestos que muestran que algo está cambiando: la venta del restaurante, la reconciliación con Juan Carlos, la poesía con su hija, la conversación catártica con su madre (“quiero que te sientas orgullosa de mí. No quiero ser un boludo. Quiero ser alguien”) y la declaración final que le hace a Nati por el portero automático (“Quiero tus problemas”). La adquisición del nuevo restaurante no es sino un final abierto a la imaginación del espectador.

¿Qué valores vocacionales descubrimos en “El hijo de la novia”? En cinematotal se presenta la película de esta manera: “¿Vale la pena embarcarse en un estilo de vida que nos lleva inexorablemente a la autodestrucción, arrastrando en esa perversa vorágine a nuestros seres queridos? ¿Es razonable deslomarse para lograr el diario sustento, luchando en un contexto económico más o menos difícil, y desentendernos de quienes nos aman? Por qué, si no tenemos a nadie, ¿cuál es el sentido de nuestra existencia? Estas son algunas de las cuestiones que se formulan en El hijo de la novia”.

Pablo Kurt en Filmaffinity nos describe así la película “Maravillosa, intensa y conmovedora historia sobre la esclavitud del trabajo, la falta de compromiso con la gente cercana, los sentimientos ocultos y la búsqueda de los sueños (…) Un profundo y bello homenaje a la cotidianidad de la vida misma”.

En resumen en esta película de Campanella descubrimos la necesidad de tomar decisiones para madurar en la vida. En definitiva el tema vocacional es el de optar por una manera de vivir aceptando todas las consecuencias y asumiendo los compromisos que se derivan. La vocación es una llamada que exige una respuesta valiente y decidida, aceptando el nuevo estilo de vida que implica.

Señalamos para terminar la imagen estereotipada y tópica que se nos presenta de la Iglesia, en concreto del párroco. No obstante aceptándola con humor nos puede ayudar a hacer una autocrítica sanadora.

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Qué tipo de relación tiene Rafa con cada uno de los otros personajes? (Su padre, su madre, su ex mujer, su hija, Nati…)
  • Haz una descripción de Rafa y contesta después: ¿está contento con su vida? ¿Por qué?
  • ¿Cuál es el sueño de Rafa? ¿Cuál es el sueño de Nino, su padre? ¿Qué diferencias hay entre ellos?
  • ¿Qué hace a Rafa replantearse la vida? ¿Qué escenas nos muestran ese cambio?
  • ¿Cómo es Rafa al final de la película?
  • ¿Qué mensaje crees que ha querido transmitirnos Juan José Campanella, el director?

4.2.Nos interpela

  • ¿Qué escena de la película te ha gustado más? ¿Por qué?
  • ¿En qué sentido te sientes reflejado en Rafael Belvedere? ¿Llevas un estilo de vida parecido al suyo?
  • ¿Qué muestra que en tu vida te centras más en lo urgente e inmediato que a lo verdaderamente importante?
  • ¿Qué decisiones te cuestan más tomar?
  • ¿A qué te cuesta comprometerte?
  • ¿Qué te surgiere Dios a partir de esta película?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo
  • Oración: TENGO MIEDO

Esta tarde, Señor, tengo miedo,
tengo miedo porque sé que tu Evangelio es terrible:
es fácil oírlo predicar,
es todavía relativamente fácil no escandalizarse de él, pero vivirlo… vivirlo es bien difícil.
Tengo miedo de estarme equivocando, Señor.
Tengo miedo de estar satisfecho con mi vidita decorosa,
tengo miedo de las buenas costumbres que yo tomo por virtudes,
tengo miedo de mis pequeños esfuerzos que me dan la impresión de avanzar,
tengo miedo de mis actividades que me hacen creer que me entrego,
tengo miedo de mis sabias organizaciones que yo tomo por éxitos,
tengo miedo de mi influencia: me imagino que transforma las vidas,
tengo miedo de lo que doy, pues me esconde lo que no doy,
tengo miedo porque hay gente que es más pobre que yo,
los hay peor instruidos que yo, peor desarrollados,
peor albergados, peor abrigados, pero pagados, peor alimentados,
menos acariciados, menos amados.
Yo tengo miedo, Señor, pues no hago bastante por ellos, no hago todo por ellos.
Sería necesario que yo lo diera todo,
sería necesario que yo lo diese todo
hasta que no quedara ni un solo sufrimiento,
ni una sola miseria, ni un solo pecado en el mundo.
Haría falta, Señor, que yo lo diera todo, todo y siempre.
Haría falta que yo diera mi vida.
(Michel Quoist)

  • Proclamación de la Palabra de Dios: Mc 10,17-30

Para la proclamación hacen falta cuatro lectores.

Narrador: Cuando iba a ponerse en camino se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó.

Joven: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

Jesús: ¿Porqué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Ya conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.

Joven: Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven.

Narrador: Jesús lo miró fijamente con cariño y le dijo:

Jesús: Una cosa te falta: vete, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.

Narrador: Ante estas palabra, el frunció el ceño y se marchó todo triste, porque poseía muchos bienes. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

Jesús: ¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

Narrador: Los discípulos se quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús insistió:

Jesús: Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

Narrador: Ellos se asombraron todavía más y decían entre sí.

Pedro: Entonces, ¿quién puede salvarse?

Jesús: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.

Pedro: Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.

Jesús: Os aseguro que todo aquel que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por la buena noticia, recibirá en el tiempo presente cien veces más en casas, hermanos, madres, hijos y tierras, aunque junto con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna.

  • Momento de reflexión personal a la luz de la Palabra de Dios y dentro del contexto de la película. Después se invita a compartir nuestra oración con los demás.
  • ORACIÓN PARA LA TOMA DE DECISIÓN

¡Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles!
Si me das fortuna, no me quites la felicidad.
Si me das fuerza, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia del que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte
y que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar del fracaso.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar.
¡Señor si yo me olvido de Ti, no te olvides de mí…!
(S.Alberto Hurtado)

  • Padrenuestro

(Preparado por Carlos Comendador)

Puedes ver aquí el trailer de la película.

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