El mismo amor, la misma lluvia

1. Ficha técnica

Dirección: Juan José Campanella.
País: Argentina.
Año: 1999.
Duración: 116 min.
Interpretación: Ricardo Darín (Jorge Pellegrini), Soledad Villamil (Laura Ramallo), Ulises Dumont (Márquez), Eduardo Blanco (Roberto), Alfonso de Grazia (Mastronardi), Alicia Zanca (Sonia), Graciela Tenenbaum (Marita), Magela Zanotta (Mauge), Mariana Richaudeau (Leticia), Rodrigo de la Serna (Micky), Melina González (Pepa).
Guión: Fenando Castets y Juan José Campanella.
Producción ejecutiva: Ricardo Freixá.
Música: Emilio Kauderer.
Fotografía: Daniel Shulman.
Montaje: Camilo Antolini.
Dirección artística y vestuario: María Julia Bertotto.

2. Sinopsis

Jorge (Ricardo Darín), de 28 años, es la joven promesa de la literatura argentina, aunque en realidad vive de los cuentos románticos que escribe para una revista de actualidad. Una noche conoce a Laura (Soledad Villamil), una soñadora camarera que sigue esperando el regreso de su novio, un artista que está montando una exposición en Uruguay y del que no tiene noticias desde hace meses. Laura y Jorge se convierten en pareja, y ella, convencida de que Jorge posee un gran talento, se empeña en que escriba literatura “de verdad”. Pero la convivencia entre ellos se va deteriorando y su relación acaba en ruptura. A lo largo de casi dos décadas, descubriremos las alegrías y las ilusiones, las desilusiones y las esperanzas de estos dos personajes y su entorno, narrados con humor, emoción, grandes dosis de ironía y una pizca de sarcasmo.

3. ¿Porqué “El mismo amor, la misma lluvia” es una película vocacional? Apuntes para el animador.

“El mismo amor, la misma lluvia” es una cinta que presenta la vida de un eterno adolescente a lo largo de unos veinte años. Comienza y termina, de manera evocativa, con la cantinela de un coro de niños formado curiosamente por adultos, que cantan de forma burlesca un “tiene novia, tiene novia, tiene novia”. En medio, una historia real como si fuera un cuento, narrada por un escritor de cuentos.

Jorge (Ricardo Darin), nuestro protagonista, está estancado como escritor. Ha dejado de escribir sus cuentos políticos para centrase en historias amorosas que ya no interesan en la revista donde trabaja. Ha renunciado a su libertad creativa y a su libertad profesional y personal. A su lado está Laura (Soledad Villanil), chica honesta por encima de todo, con una personalidad mucho más marcada y decidida. Su dicho “cuando yo  me propongo algo…” suena a repetido contraste con la actitud indecisa de Jorge.

Juntos intentan funcionar como pareja, pero la química se rompe cuando Laura trata de empujar a Jorge a hacer algo más, a ser un verdadero escritor. Jorge no se deja ayudar. No crece, no toma decisiones, sobre todo en cuanto a una vida sentimental estable. A su alrededor todos se van casando. Reconocen sus dudas y contradicciones, pero se “tiran”, a pesar de envidiar a Jorge por “poder vivir una experiencia nueva todos los días”.

Cuando Laura le pide que se casen, Jorge necesita pensarlo. “Es una decisión” –dice- y eso le aterra. Y finalmente, ni si quiera lo piensa bien, por lo que su relación con Laura se va al garete.

Aparece también reflejada en la cinta la vida laboral de Jorge en la revista “Cosas” y las influencias de la situación socio-política de la Argentina de los 80 y 90. En su trabajo, Jorge hace cosas que cada vez le gustan menos, simplemente por puro acomodamiento a las situaciones de la vida, y le persigue el remordimiento de la ayuda que nunca prestó a su amigo Mastronardi.

La película de Campanella es vocacional al plantear el tema de la decisión y el miedo que la acompaña, sobre todo cuando se trata de tomar decisiones en clave de fidelidad, el matrimonio, en este caso. El último diálogo nos da la clave: “sobre el miedo tendría que escribir yo –dice Jorge- Por miedo te perdí, por miedo hago un laburo que odio, fallé a Mastronardi y a su hijo”. Por eso Jorge no es un héroe de película, sino una persona confundida con un montón de errores. Es de carne y hueso, como nosotros.

Es discutible en la película cómo se plantea la fragilidad de la relación de pareja y en concreto, la relación sexual (que no es explícita). No obstante sirve bien para hacer una descripción de la pura realidad social a la que uno no puede cerrar los ojos.

La película se puede hacer un poco larga, por ello no es para adolescentes. Sin embargo sugerimos que para mantener la atención, se den al principio algunas pistas o incluso algunas de las preguntas como orientación. Se aconseja tomar nota de frases dichas por el protagonista en off,  Algunas de ellas son memorables.

Como dice Tonià Palleja El mismo amor, la misma lluvia, “es una rica fábula sobre las debilidades humanas, el paso el tiempo y el peso de su entorno”.

4. Materiales para trabajar la película.

4.1. Analizamos

  • Resumir esta película no es fácil porque da lugar a múltiples puntos de vista. ¿Cómo la resumirías en una sola frase?
  • Describe la influencia que los diversos personajes (Laura, Roberto, Mastronardi, Leti, Antonio) tienen sobre Jorge.
  • De la narración que hace Jorge de su cuento de amor con Laura, ¿qué frase te gusta más o te es más descriptiva de la película?
  • ¿Qué idea de amor nos transmiten los diversos personajes? ¿Cuál predomina más? ¿Con qué planteamiento estás más de acuerdo?
  • ¿A qué tiene miedo Jorge? ¿A qué se resiste? ¿Cómo le ha afectado este miedo en su vida?
  • ¿Qué te sugiere el título de la película?
  • ¿Qué escena de la película seleccionarías como más significativa? Explica tus razones.
  • ¿Qué te sugiere que el protagonista sea un escritor de cuentos?

4.2. Nos dejamos interpelar

  • Mastronardi le pregunta a Jorge: “¿qué vas a hacer con tu vida? Y le aconseja: “haz lo que te gusta”. ¿Te parece un buen consejo? Explícalo.
  • ¿Qué es para ti el amor: fuego o compromiso?
  • ¿Con qué personaje de la película te sientes más identificado? Comenta tus razones.
  • Comparte la influencia que algunas personas han tenido en tu vida.
  • ¿Cuáles son las decisiones más importantes que has tomado en tu vida? ¿Cómo las has tomado? ¿Quiénes te han ayudado?
  • ¿Te crees capaz de tomar una decisión para toda la vida, en clave de fidelidad? Coméntalo.
  • ¿Cuál es la decisión que estás esperando tomar y te resistes a hacer? ¿Qué es lo que te bloquea o te paraliza?
  • ¿Qué conclusión personal sacas de la película?

4.3. Oramos

  • Canto de entrada conocido por el grupo
  • Oración de Thomas Merton

Dios y Señor mío, no sé adonde voy.
No vislumbro el camino delante de mí.
Ni siquiera me conozco realmente a mí mismo.
Y el hecho es que pienso que cumplo tu voluntad
pero no significa que realmente lo esté haciendo.
Pero creo que el deseo de agradarte
de hecho hace que te agrade.
Y espero que nunca haré nada aparte de ese deseo.
Y además estoy seguro que si hago eso,
me conducirás por el camino recto
aunque yo lo desconozca por completo.
Me atrevo a decirte que quiero confiar siempre en ti.
Aunque más de una vez pueda parecerme que estoy perdido y en sombra de muerte
no temeré porque tú estás siempre conmigo
y nunca permitirás que me sienta solo en mis luchas.
Después de rezar todos juntos la oración, se invita a los jóvenes a que repitan y hagan “ecos” de la frase que más les ha tocado.

  • Proclamación de la Palabra de Dios: Mc 10,17-30

Para la proclamación hacen falta cuatro lectores.

Narrador: Cuando iba a ponerse en camino se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó.
Joven: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
Jesús: ¿Porqué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Ya conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.
Joven: Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven.
Narrador: Jesús lo miró fijamente con cariño y le dijo:
Jesús: Una cosa te falta: vete, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
Narrador: Ante estas palabra, el frunció el ceño y se marchó todo triste, porque poseía muchos bienes. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
Jesús: ¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Narrador: Los discípulos se quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús insistió:
Jesús: Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.
Narrador: Ellos se asombraron todavía más y decían entre sí.
Pedro: Entonces, ¿quién puede salvarse?
Jesús: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.
Pedro: Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
Jesús: Os aseguro que todo aquel que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por la buena noticia, recibirá en el tiempo presente cien veces más en casas, hermanos, madres, hijos y tierras, aunque junto con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna.

  • Comentario (conviene ofrecer una fotocopia y distribuirla)

Los votos. Atreverse a prometer

En muchas partes del mundo, sobre todo en los países influidos por la cultura occidental, se constata una pérdida de confianza en hacer promesas. Esto puede verse en la crisis del matrimonio, el alto índice de divorcios; y dentro de las Órdenes religiosas, en las continuas solicitudes de dispensa de los votos, que son una lenta y constante hemorragia de la vida de la Orden. ¿Qué sentido tiene que uno dé su palabra para toda la vida, “usque ad mortem”?

Una de las razones por las que empeñar la palabra no es un acto que sea considerado con seriedad, se debe a que las palabras mismas no tienen hoy gran importancia. ¿Acaso cuentan las palabras en nuestra sociedad? (…). Cuando empeñamos nuestra palabra con los votos, afirmamos una vocación humana fundamental, pronunciamos palabras que tienen peso y credibilidad.

Aún no sabemos lo que nuestros votos implicarán ni a dónde nos llevarán. ¿Cómo podremos atrevernos a pronunciarlos? Ciertamente, sólo porque Dios nuestro Padre lo ha hecho y nosotros, sus hijos, nos atrevemos porque nuestro Padre lo hizo primero. Desde el principio, la historia de la salvación es la de un Dios que hace promesas. (…)  El cumplimiento y culmen de todas estas promesas es el mismo Jesucristo, el eterno “Sí” de Dios. Como hijos de Dios nos atrevemos a dar nuestra palabra sin saber lo que implicará. Y este es un acto de esperanza, ya que para muchas personas existe sólo la promesa. Cuando uno está sumido en la desesperación, agobiado por la pobreza y el desempleo, o atrapado por el fracaso personal, entonces quizá no exista alguien más en quien poner la confianza que en Dios, que se ha comprometido con nosotros y que, una y otra vez, ha ofrecido su alianza a la humanidad y nos ha enseñado a través de los profetas a esperar la salvación (Oración Eucarística IV.).

(…) Nunca antes había yo comprendido tan bien el significado de los votos, hasta que visitando un barrio sumamente pobre de las afueras de Lisboa donde vivían los olvidados y los que no cuentan, los invisibles de la capital, encontré que había una gran fiesta y enorme regocijo porque una religiosa, que vivía con ellos, hacía su profesión solemne. ¡Esa era la fiesta de todos!

Nuestra generación ha sido llamada “la generación del ahora”, porque la cultura que cuenta es la del momento presente. Esto puede ser fuente de una admirable espontaneidad y de una frescura e inmediatez con la que podemos alegrarnos. Pero si el momento presente es de pobreza y de fracaso, de derrota y depresión, entonces ¿qué esperanza puede uno encontrar? Los votos, por su naturaleza, alcanzan un futuro desconocido. (…) Para muchas personas en nuestra cultura, esta entrega a un futuro que no se conoce es algo absurdo. ¿Cómo puedo ligarme hasta la muerte, cuando no sé lo que me sucederá o lo que seré? ¿Qué me va a pasar dentro de diez o veinte años? ¿A quién voy a encontrar y cómo va a reaccionar mi corazón? Para nosotros este acto es parte de nuestra dignidad de hijos de Dios y un acto de confianza en el Dios de la Providencia, que hará aparecer al carnero enredado por los cuernos en la zarza. Hacer votos sigue siendo un acto con un sentido profundísimo, un signo de esperanza en Dios que nos ha prometido el futuro y que, aunque desbordando nuestra imaginación, cumplirá Su Palabra.

(Tomado de una Carta a la Orden de Timothy Radcliffe OP)

  • Canto vocacional.
  • Momento para compartir la oración. Se les invita a todos a que recen en voz alta haciendo oración las ideas y sentimientos que han expresado durante el debate de la película. Conviene que sea una oración sincera, hablando a Dios directamente. Tiene que ser una oración dirigida a un “Tú” y no “a una tercera persona”.
  • Oración de P. Doncoeur

Elígenos, Señor, para servirte.
Concédenos que no temamos a nadie sino a ti;
que no sigamos a nadie, sino a ti.
Haznos atrevidos y rectos
y haz más limpios nuestros corazones.
Tómanos, Señor, a tu servicio.
Que nuestra fe sea valiente,
nuestro amor generoso y
nuestra esperanza ilusionada. Amén

  • Padrenuestro
  • Canto final

(Preparado por Carlos Comendador)

Puedes ver aquí el trailer de la película.

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