El tren de la vida

El tren de la vida, 1.0 out of 10 based on 2 ratings

1.Ficha técnica

Año: 1998
País: Bélgica, Francia, Holanda, Israel, Rumanía
Título original: Train de vie
Dirección: Radu Mihaileanu
Intérpretes: Lionel Abelanski, Rufus, Clément Harari, Michael Muller, Agathe de La Fontaine, Johan Leysen, Bruno Abraham-Kremer
Guión: Radu Mihaileanu
Música: Goran Bregovic
Fotografía: Giorgos Arvanitis, Laurent Dailland
Duración: 103 min.
Género: Comedia

2.Sinopsis

Durante la Segunda Guerra Mundial y con el objetivo de escapar de los nazis, un grupo de judíos de un pequeño pueblo de Europa del Este organiza un convoy simulando que se trata de un tren de prisiones. Algunos de ellos, a pesar de las reticencias, tendrán que hacerse pasar por soldados nazis, todo ello para evitar que el pueblo sea exterminado. (FILMAFFINITY)

3.¿Por qué “El tren de la vida” es una película vocacional? Apuntes para el animador.

Una situación de peligro o dificultad se convierte en una ocasión para dar lo mejor de cada uno. Esto es lo que ocurre con “El tren de la vida”, una historia de Radu Mihaileanu donde la imaginación está puesta al servicio de la supervivencia del grupo.

Efectivamente, cuando los rumores sobre la acción de los nazis se confirman en una aldea judía, los ancianos se reúnen junto con el rabino para encontrar una solución ante la catástrofe que se les viene encima. Este es un aspecto fundamental que se hace presente en toda la película: la dimensión comunitaria. “¿Cómo salvar nuestra comunidad?”, esa es la pregunta. No se trata de un “sálvese quien pueda”, sino de un “o todos, o ninguno”.

Como se deciden a construir un falso tren de deportación, todos se ponen manos a la obra y se distribuyen responsabilidades y tareas: se hacen trajes, zapatos, vagones… Venden todo lo que tiene para financiar las compras. Además, algunos tienen que sacrificarse hasta llegar a disfrazarse de soldados alemanes; ellos, además de conocer el alemán y ser capaces de controlarse, conducirán la comunidad hacia la salvación.
La salida de noche, casi de improviso y de una manera precipitada, nos recuerda la salida de Egipto. Así, ese destartalado ferrocarril, el tren de la vida, deberá llevar al pueblo entero hasta Rusia, y de ahí, el legendario retorno a Palestina. Un nuevo éxodo, un nuevo Moisés. Porque no se trata sólo de salvarse de los alemanes, sino volver a su tierra. Buscan, en cierto modo, la identidad como pueblo.

“La idea salvadora viene de un loco, Shlomo. Ocurrencia que, por absurda, parece la única que puede funcionar. Entrañable es Shlomo, el demencial personaje interpretado por Lionel Aberlanski, quien hace un singular manejo de la lógica del absurdo o lo absurdo de la lógica. Aquel a quien luego de cuestionársele por qué se volvió loco, responde con simpleza que en realidad quería ser el Rabino; pero como ya tenían uno, no encontró nada mejor que distanciarse de la razón” (tomado de Ramón Cordero). En cierto modo podemos decir que el personaje del loco aporta el punto de lucidez necesario para que la farsa de la ficción no contradiga la tragedia de la historia. Reírse de uno mismo es el mejor instrumento para exorcizar los fantasmas de la autocomplacencia. El loco Shlomo es el visionario, el que es capaz de saber interpretar y discernir “los signos de los tiempos”, lo que verdaderamente está pasando.

Pero en este éxodo comunitario no faltan los problemas y las dificultades dentro de la comunidad. En este caso se trata de un grupo de judíos convertidos al comunismo porque el Mesías ya ha venido. En este sentido Ramón Cordero nos aclara: “Igualmente humorística resulta la conversión de uno de ellos al comunismo. Comunista que emplea la fuerza de la ideología y del partido -inexistente por cierto- para construirse una autoestima que le permita ser importante en el grupo. Proselitista eficaz que agrupa a aquellos que sueñan con ser “el hombre nuevo” y pretenden la toma de los vagones, los que en la mascarada corresponden a sus compañeros uniformados como soldados alemanes. Afán redistributivo que pone en riesgo la empresa de llegar a Palestina para continuar siendo un pueblo libre”. A veces se hace un poco pesado su discurso por lo lejos de la realidad. No se dice nada de la persecución y del holocausto de los judíos; su “hombre nuevo” parece que nada tiene que ver con este drama.

El colmo llega cuando este grupo de comunistas prefiere salvase por sí mismo y dejan el tren. Es curioso que luego deciden separarse para buscarse la vida cada uno por su cuenta, aunque se dan cita en la Plaza Roja de Moscú. Es aquí donde se pone una vez de manifiesto el valor de la comunidad: “hay que llegar juntos porque está escrito”. No se puede seguir. Hay que buscar a los hijos descarriados para salvarnos todos.
En este itinerario hay momentos de desesperanza porque no se ve claro que el final pueda llegar. Por eso son necesarias algunas personas que alimenten la esperanza de los demás, como aquella madre que anima a sus hijos, ante la duda que siente el Rabino.

Esta duda puede llegar a cuestionarnos sobre la existencia de Dios. Algo que ocasiona una disputa entre los judíos y los “comunistas”. Es una vez el loco Shlomo quien da la clave al final: “la cuestión no es saber si Dios existe o no, sino si nosotros existimos”. Es la pregunta por la identidad del pueblo perseguido.

Conviene resaltar el clima de comedia o de alegría que reina en el film, teniendo de fondo todo el drama del holocausto. No es un insulto a la realidad, porque los nazis casi ni aparecen en la película. Sin embargo podemos ver un elemento interesante para superar las dificultades de la vida: el buen espíritu y el ánimo necesarios para hacerlo. De todas maneras, con el final el director nos hace un guiño para decirnos que no todo es de color de rosa.

Como nos dice P.A.U., El tren de la vida, “no es un hecho real sino una fábula y, como en las fábulas, todo se convierte en parábola, segunda intención, y moraleja universal”. Nosotros descubrimos valores vocacionales como el sentido de grupo o de pertenencia, el sacrificio personal por el bien común, la superación de dificultades, la esperanza, la alegría, el discernimiento.

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Qué papel desempeña el loco Shlomo en la vida de la comunidad?
  • ¿Cómo ha desarrollado el director el sentido de grupo, de comunidad?
  • ¿Cómo afecta a la vida de la comunidad la presencia de los “judíos comunistas”?
  • ¿Porqué los judíos no pierden la esperanza?
  • ¿Qué te parece la realización de una comedia sobre el tema del holocausto? ¿Cómo lo consigue el director?
  • ¿Qué te sugiere el título de la película?
  • ¿Qué parecidos encuentras entre la historia que se nos narra en la película y la salida del Éxodo?

4.2.Nos interpela

  • ¿Qué es lo que más te ha impresionado de la película? ¿Por qué?
  • En la sociedad de hoy, ¿qué predomina hoy: el “sálvese quien pueda” o el “o todos, o ninguno”?
  • ¿Qué experiencia tienes de intentar solucionar un problema en grupo, compartiendo la toma de decisiones y el trabajo? ¿Qué sensaciones has tenido?
  • ¿A qué grupos perteneces? ¿Cómo es tu compromiso?
  • ¿En qué sentido te interpela el personaje de Shlomo?
  • ¿Hacia dónde va el mundo hoy en día? ¿Es la dirección adecuada?
  • ¿Qué haces tú por mejorar el mundo?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo.
  • Poesía: DONDE VA NUESTRA TIERRA

Donde va nuestra Tierra?
Donde va nuestra Tierra?
Donde va nuestra Tierra llena de lagrimas?
Si el amor es asesinado,
Si permanecemos divididos,
Donde va nuestra Tierra?

Dios de amor, perdónanos

Nada puede renacer,
Nada puede renacer y vivir
Si nuestros puños se cierran
Y nuestro esfuerzo es malgastado
Nada puede renacer.

Dios de amor, perdónanos

Para construir la ciudad
Para construir la ciudad en fiesta,
Necesitamos compartir
El vino la sal y el trigo,
Para construir la ciudad.

Dios del compartir, perdónanos

En el inmenso mundo,
En el inmenso mundo en armas,
El hombre ha sido hecho para amar,
Para trabajar por la paz,
En el inmenso mundo.

Dios de la paz, perdónanos.

Nunca jamás la guerra!
Nunca jamás la guerra!
Queremos la amistad
Anunciamos la unidad:
Nunca más la guerra!

Dios de la fraternidad, perdónanos.
(www.superarlaviolencia.org)

  • SALMO DE ESPERANZA

A ti, Señor, levanto mis ojos
a ti que habitas en el cielo
y entre los hijos de los hombres.
Levanto mis ojos
de donde viene mi esperanza.
La esperanza me llega a borbotones de tu inmenso amor,
de que no te olvidas nunca de mí.
Muchos hombres ponen su esperanza
en que tengan suerte en el juego,
en que todo les salga bien,
en la solución de sus problemas.
Mi esperanza es pronunciar tu nombre.
Mi alegría se llama conocerte,
saber de tu bondad infinita,
más allá de donde alcanza mi razón.
tú eres una puerta abierta,
una ventana llena de luz.
cuando los hombres me miran,
me preguntan por qué sigo creyendo,
por qué tú sigues siendo mi esperanza,
me digo:
si te conocieran,
si supieran sólo un poco de ti,
si ellos descubrieran lo que tú me has dado,
estoy seguro de que no dirían lo que dicen;
pues tú eres maravilloso,
acoges mis pies cansados.
Por eso, por todo y por siempre,
tú, señor, eres mi esperanza. Amén

  • Palabra de Dios Ex 12, 33-50
  • Momento de silencio para reflexionar sobre la Palabra de Dios a la luz de la película. Después se puede compartir con los demás el fruto de nuestra meditación.
  • Oración: ENVÍANOS LOCOS

¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman
con algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre
sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse un escabel,
que no utilicen
su superioridad en su provecho.
Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.

Danos locos, Señor, danos locos.
(L.J. Lebret.)

  • Oración por el grupo:

Haznos, Señor, comprensivos con el lento caminar de nuestros hermanos.
-Para construir un auténtico grupo.

Haznos suficientemente sencillos aceptando la ayuda y la corrección fraterna.
-Para construir una auténtica comunidad de hermanos.

Haznos sensibles a las necesidades de quienes sufren en nuestra sociedad.
-Para construir una auténtica familia humana.

Haznas acogedores, respetuosos y dialogantes con quienes no comparten nuestras ideas y creencias.
-Para construir un auténtico pueblo de Dios.

  • Padrenuestro

(Preparado por Carlos Comendador)

Puedes ver aquí el triler de la película (en italiano).

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