Escarlata y negro

Escarlata y negro, 10.0 out of 10 based on 2 ratings

1.Ficha técnica

Año: 1983
País: EE.UU., Italia, Reino Unido
Título original: The scarlet ant the black.
Dirección: Jerry London
Intérpretes: Gregory Peck, Christopher Plummer, John Gielgud, Raf Vallone, Kenneth Colley, Walter Gotell, Vernon Dobtcheff
Argumento: J.P. Gallagher (Libro “The Scarlet Pimpernel of the Vatican”)
Guión: David Butler (II)
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Duración: 143 min.
Género: Bélico, Drama

2.Sinopsis

Basada en hechos reales. Es la historia del padre Hugh O’Flaherty, un sacerdote destinado en el Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial, que acogió y escondió a prisioneros de guerra huidos y familiares de la resistencia italiana.

3. Comentario sobre la figura del padre Hugh O’Flaherty.

Escarlata y Negro” fue una producción para la televisión italiana que pasó prácticamente desapercibida por España. Sin embargo ahora está disponible en DVD y por ello merece la pena traerla con ocasión del año sacerdotal. Es además una película de suspense e intriga que atrapa la atención del espectador y se disfruta viéndola.

La historia que se nos narra está basada en hechos reales casi desconocidos por la gente en general y por los católicos en particular. Se nos relata la historia del monseñor Hugh O`Flaherty, un osado sacerdote Irlandés que trabaja en el vaticano en tiempos de la segunda guerra mundial. Gracias a su sensibilidad, su compromiso y determinación se dedicó a ocultar prisioneros huidos de los nazis que venían a Roma buscando refugio. Con la ayuda de numerosos colaboradores (sacerdotes, religiosos y laicos) supo organizar un grupo capaz de ocultar y alimentar 4000 prisioneros.

Sin embargo, lo que en principio parece una tarea extraordinaria y evangélica, le acarreará al padre O’Flaherty grandes problemas y dificultades. Primero desde el exterior. La policía alemana que gobierna Roma pronto lo identificará como el verdadero enemigo a combatir. El teniente Kappler va a hacer de él un verdadero enemigo personal, lo va a perseguir sin descanso aunque queriendo evitar un conflicto diplomático con el Vaticano.

El segundo gran problema vendrá desde dentro de la misma Iglesia. Mucho se habla y se discute, incluso actualmente, sobre el papel jugado por Pío XII en la Segunda Guerra Mundial. No es este el tema a debatir con esta película (porque el tema judío sólo sale circunstancialmente), aunque evidentemente el director nos da su propia visión, más bien de respeto hacia el Papa.  Sin embargo, cuando el Papa va conociendo las actividades de monseñor O’Flaherty se siente obligado a aclararle algunas cosas. Por dos veces hablará en privado con él, primero para decirle que debe actuar en conciencia y que si le descubren, nada puede hacer por él. Después, en los sótanos del Vaticano tienen una conversación clave que nos ayuda a entender el drama  que se está viviendo. Pío XII justifica su postura de neutralidad para salvar la Iglesia, su historia y sus tesoros, mostrando que es una responsabilidad nada fácil: “Yo he heredado la responsabilidad de los Papas… y mi mayor deber es preservar la continuidad de los siglos y la heredad de toda la existencia de la Iglesia”. Esto es lo que piensa, aunque llega incluso a preguntarse si hizo mal al firmar un concordato con Hitler.

Pio XII le pedirá al padre O’Flaherty que deje lo que está haciendo para no dar pie a la entrada de Hitler en el Vaticano. “La esencia del estadismo es la diplomacia” le dice el Papa como argumento. Pero nuestro protagonista no se siente estadista y se plantea cómo combatir el mal siendo diplomático. Finalmente Pío XII le deja actuar en conciencia: “Que Dios guíe su decisión”. Esta es su última recomendación.

Será al final, cuando la guerra haya terminado que Pio XII descubrirá lo más valioso de la Iglesia. Por eso le dirá que “el auténtico tesoro de la Iglesia es que alguien se entregue como Usted”. El Papa tuvo miedo en su momento, reconoce que tal vez estuvo equivocado, pero ahora sabe valorar el papel y el riesgo de su sacerdote.

¿Cuáles son los rasgos más sobresalientes del padre O’Flaherty? Podríamos señalar los siguientes:

-es un sacerdote servicial. Ofrece un servicio necesario, profético y testimonial arriesgando su vida y comprometiéndose hasta al fondo.

-es un sacerdote disponible. Hay un gesto que lo expresa claramente: ponerse en las escaleras de la plaza de San Pedro rezando el breviario para que lo localicen fácilmente quien lo busca.

-en un sacerdote que sabe trabajar en equipo como lo muestra las reuniones que tiene con los colaboradores.

-no es violento ni vengativo. El hecho de que sea irlandés no le impide ayudar a los ingleses. Rechaza además la violencia como oposición a la policía nazi.

-es un sacerdote que ama a todos sin distinción y que es capaz de ayudar a los judíos en la multa de oro que les han impuesto los nazis.

-en todo momento aparece como una persona alegre, optimista, de buen humor y creativa ante las dificultades (es genial el uso que hace de sucesivos disfraces para seguir ayudando).

-es un sacerdote que actúa en conciencia y por eso no le echa en cara nada al Papa. Este es su planteamiento: ¿cuál es nuestro deber cuando nos vemos frente a frente contra el mal? ¿Cuándo está justificado ver personas inocentes en peligro y darles la espalda?

-es un sacerdote que termina ayudando a su gran enemigo. La discusión final con el coronel Kappler en el Coliseo es una escena difícil de olvidar. Kappler hace una preciosa descripción de su “enemigo”: “Dicen que no pasa indiferente ante un mendigo o un perro cojo. Que para Usted es como si fuera una obligación: ayudar a quien esté en un apuro. Que ayuda a prisioneros ingleses y americanos, a judíos, árabes, refugiados, a cualquiera. Que eso es parte de su fe”. O’Flaherty dice que por eso se hizo sacerdote y que “ayudar es parte de mi fe”. Después, Kappler le pide un imposible: si cree en lo que predica debe salvar su familia. Pero ante la reacción del sacerdote, él cree que la caridad, la compasión y el perdón son mentiras. Pero lo descubrirá más tarde. Y lo hará de tal modo que, según se nos dice al final, con el paso de los años y aún en prisión, recibirá el bautismo de manos del padre O’Flaherty.

Conviene mencionar un detalle que no pasa desapercibido. Por lo que se ve en la película, hay una alta clase social en Roma que se dedicaba a organizar muchas fiestas. Parece que la presencia de monseñores en esas fiestas es algo normal. El padre O’Flaherty también participa, hasta tal punto que su enemigo le describe como “mitad playboy, mitad cura, que está en todas las fiestas”. Es un tema a discutir, considerando también que el padre O’Flaherty se sirvió de esta estructura y de sus conocidos para mantener toda su red de ayuda a los prisioneros fugados.

“Escarlata y negro” es una buena película para trabajar valores vocacionales como: el servicio, la disponibilidad, el testimonio, el perdón…

4.Para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Cómo describirías al padre Hugh O’Flaherty?
  • ¿Qué motivaciones tiene para ayudar a los prisioneros huidos? ¿Cómo consigue hacerlo?
  • ¿Por qué se decide a continuar a pesar de las observaciones del Papa?
  • ¿Qué está en juego en la petición que el teniente Kappler le hace en el Coliseo?
  • ¿Te parece suficiente el reconocimiento final que le hace el Papa?
  • ¿Qué imagen se ofrece de la Iglesia? ¿Estás de acuerdo con ella?

4.2.Nos interpela

  • ¿En qué sentido te interpela la figura del padre Hugh O’Flaherty?
  • ¿Cómo valoras la descripción que el coronel Kappler hace de él?
  • Para el padre O’Flaherty, la descripción que hace Kappler es la razón de su sacerdocio. ¿Qué te gustaría que dijeran de ti?
  • ¿Qué rasgos de su personalidad te parecen hoy más necesarios en los sacerdotes?
  • Ante las observaciones del Papa ¿qué hubieras hecho tú en su lugar?
  • Y ante la petición que le hace Kappler en el Coliseo ¿cómo hubieras actuado tú?
  • ¿Por qué a veces en la Iglesia hay que ser diplomático y prudente para ayudar a los más necesitados? ¿Qué opinas de la frase “La esencia del estadismo es la democracia”?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo
  • Poema: NO TE VI

No te vi ayer cuando pasaste.
Tus ojos tristes no me avisaron.
Pensé, está cansada.
Tu palabra temblaba
pero no oí el lamento
ni el desgarro
¿Había surcos recientes en tus mejillas?
No puedo decirlo
Quisiera haberte llamado, ven, hablemos,
aquí me tienes siempre.
Pero no dije nada.
Y ahora YA NO ESTÁS.
(JM, www.pastoralsj.org)

  • Palabra de Dios: Mt 25, 31-46
  • Momento de reflexión personal. Después se puede compartir la Palabra de Dios meditada teniendo de fondo la película y el debate.
  • Oración: COMPAÑERO DE CAMINO

Señor Jesús, compañero de camino:
durante tu vida no fuiste insensible
ante las necesidades y preocupaciones
de los hombres, tus hermanos.
Para los pobres y los débiles
eran tus mejores detalles.
Queremos amar como tú
a aquellos que nadie ama,
a los solos y a los tristes,
a los desanimados,
a los que casi todo les sale mal.
Queremos tener presentes a los que sufren
porque tienen hambre,
porque son explotados por los poderosos
o porque son tan pobres
que sólo piensan en sí mismos.
Danos, amigo Jesús, ojos abiertos
y manos dispuestas para ver las necesidades
y ayudar a cuantos nos necesiten.

  • Por los sacerdotes:

Ven, oh Espíritu Santo, y da a los sacerdotes, dispensadores de los
misterios de Dios, un corazón nuevo que actualice toda su educación y
toda su preparación, que les haga conscientes cual sorprendente
revelación del sacramento recibido, y que responda siempre con nueva
ilusión a los incesantes deberes de su ministerio, en orden a tu
Cuerpo Eucarístico y a tu Cuerpo Místico. Dales un corazón nuevo,
siempre joven y alegre.

Ven, oh Espíritu Santo, y da a nuestros sacerdotes, discípulos y
apóstoles de Cristo Señor, un corazón puro, capaz de amarle solamente
a Él con la plenitud, el gozo, y la profundidad que solo Él sabe dar,
cuando constituye el exclusivo y total objeto del amor de un hombre
que vive de tu gracia; dales un corazón puro que sólo conozca el mal
para denunciarlo, combatirlo y huir de él; un corazón puro como el de
un niño, pronto al entusiasmo y a la emoción.

Ven, oh Espíritu Santo, y da a los ministros del pueblo de Dios un
corazón grande, abierto a tu silenciosa y potente Palabra
inspiradora; cerrado a toda ambición mezquina, a toda miserable
apetencia humana; impregnado totalmente del sentido de la Santa
Iglesia; un corazón grande, deseoso únicamente de igualarse al del
Señor Jesús, y capaz de contener dentro de si las proporciones de la
Iglesia, las dimensiones del mundo; grande y fuerte para amar a
todos, para servir a todos, para sufrir por todos; grande y fuerte
para superar cualquier tentación, dificultad, hastío, cansancio,
desilusión, ofensa; un corazón grande, fuerte, constante, si es
necesario hasta el sacrificio, feliz solamente de palpitar con el
Corazón de Cristo y de cumplir con humildad, fidelidad y valentía la
voluntad divina. Amén.

(Pablo VI)

  • Padrenuestro

(Preparado por Carlos Comendador)

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