Estación Central de Brasil

1.Ficha Técnica

Director: Walter Salles
Título original: Central do Brasil
Intérpretes: Vinícius de Oliveira (Josué), Fernanda Montenegro (Dora), Marília Pêra (Irene), Soia Lira (Ana), Othon Bastos (César), Otávio Augusto (Pedrão), Stela Freitas (Yolanda), Matheus Nachtergaele (Isaías), Caio Junqueira (Moisés).
País: Brasil-Francia
Año: 1998
Producción: Martine de Clermont-Tonnerre y Arthur Cohn, para Riofilme, Videofilmes y MACT. Guión: Joao Emanuel Carneiro y Marcos Bernstein
Música: Antonio Pinto y Jacques Morelembaum
Fotografía: Walter Carvalho
Dirección artística: Cássio Amarante y Carla Caffé
Montaje: Isabelle Rathery y Felipe Lacerda
Duración: 106 minutos
Género: Drama social.

2.Sinopsis

Dora, una mujer madura que vive de las pequeñas estafas que realiza fingiendo escribir cartas de encargo, se ve obligada a hacerse cargo de un niño, cuya madre muere atropellada en la misma puerta de la estación Central de Río de Janeiro. Tras una intentona fallida de deshacerse del pequeño, Dora será la encargada de acompañarle por todo Brasil al encuentro de su padre. Las experiencias que acumulan a lo largo de días y kilómetros de penurias les unirán en una relación de afecto muy particular.

3.¿Porqué “Estación Central Brasil” es una película vocacional? Apuntes para el animador.

La propuesta que nos hace Walter Salles en Estación central Brasil, es una película de conocimiento y descubrimiento; y también de cambio y de conversión. Elementos, todos ellos, presentes en la dinámica de toda vocación.

La protagonista es Dora, una maestra jubilada que se dedica a ayudar a las personas escribiendo las cartas que le dictan en la estación de trenes de Río de Janeiro. Sin embargo, es una mujer sin escrúpulos porque sólo envía las pocas cartas que pasan por su censura, una censura que juzga y condena a todos sus clientes. Tiene un don, sabe leer y escribir en un país lleno de analfabetos. Y lo que en principio parece una buena manera de servir a los demás termina siendo un timo, un engaño. Se aprovecha de su don para su propio beneficio. ¿Por qué? Porque su corazón se ha endurecido. Ha olvidado la trascendencia de su trabajo ignorando que detrás de cada carta hay una vida de miseria y de sufrimiento. Quizás muchos sólo buscan ser escuchados. Pero ella sólo piensa en los ingresos.

El extremo de esta situación se da cuando un vehículo atropella a una mujer a quien había escrito una carta. Dora termina por hacerse cargo de su hijo pero lo vende ingenuamente a una asociación que “recoge” niños abandonados. Cuando se da cuenta que ha condenado a muerte a Josué irá a salvarlo iniciando una huída en la que arriesgará su propia vida.

Al principio la relación que se establece entre Dora y Josué es una relación de desprecio mutuo. Él le echa en cara el que sea una solterona y ella no deja de llamarle desgraciado. Pero “con el cambio de escenario, del citadino al rural, también cambia la disposición de ambos, aparece entonces una actitud que permitirá esa evolución de la relación y de los personajes mismos, una actitud estimulada por la inseguridad y desconfianza de estar en medio de un territorio extraño, donde, por poco que se conozcan mutuamente, son lo que más conocen, lo único que conocen, sólo se tienen el uno al otro. Por eso este cambio de escenario marca una ruptura en la película, en todo sentido, no sólo en la actitud de un personaje frente al otro, sino también en las imágenes y en el ritmo mismo de la narración”. (Tomado de Oswaldo Osorio).

Superando pues sus diferencias, juntos llegarán a la casa de su padre donde sólo encontrarán a los hermanos de Josué. Walter Salles nos comenta cómo él ha concebido este fin: “En la reunión final, Dora comete por primera vez el pecadillo de la generosidad, que es para ella transformador y libertario, porque le permite mirar a la vida de otra forma. Sin generosidad, uno se condena a una soledad terrible, que es lo que se muestra al inicio de la película. Uno puede tener mucho dinero, pero, si no tiene en cuenta a los demás, debe pagar el alto precio del abandono y de la muerte del deseo. Al principio, Dora no tiene deseo de nada, ni siquiera sexual; y a medida que descubre el mundo, va ampliando el horizonte de sus objetivos, lo que en la película se remarca visualmente con una mayor profundidad de foco y con un cambio en el color; el monocromatismo inicial va cambiando, hasta que invade la pantalla una paleta de colores azules, verdes y rojos, mucho más vivos”.

La película que nos ofrece Walter Salles presenta valores vocacionales como la misión de ayuda y servicio, la superación de dificultades, la aceptación de uno mismo y los demás, pero sobre todo el cambio y la búsqueda de la propia identidad personal y nacional. Él mismo nos dice: “Un niño que busca a su padre, una mujer que busca su corazón y una nación que busca sus raíces”; y continúa: “Dora representa un orden que, para mí, es necesario cambiar. El niño representa la posibilidad del cambio. Cuando muere su madre, recusa su destino de “niño de la calle” y reescribe su propia historia a través de la búsqueda de su padre

El propio director describe estas ideas en los siguientes términos: «Desde el principio, mi idea era que Dora representara esa cierta cultura de la indiferencia, del individualismo, del cinismo, característica de los años 70 y 80 en Brasil y en todo el mundo neoliberal. Dora representa un orden que, para mí, es necesario cambiar. El niño representa la posibilidad del cambio. Cuando muere la madre, el niño recusa su destino de niño de la calle y reescribe su propia historia a través de la acción, en concreto, a través de su afán por encontrar a su padre. Al hacer este movimiento en dirección al padre, el niño se rebautiza y se le abre la posibilidad de una segunda oportunidad. Así, la película evoluciona de un país de la indiferencia y la impunidad hasta un país de la solidaridad, del descubrimiento del afecto, del encuentro con los demás. Ésta es la trayectoria que la película intenta ofrecer». En este sentido añade: “Prefiero retratar la vida real de la gente, no la imagen que nos quiere dar la Oficina Central de Turismo de Brasil; ni la opuesta, la de un país hundido en la miseria y la violencia, y en el que nada puede cambiar. Es mentira que no pueda cambiar”.

Conviene resaltar también le papel que tiene la religión en la película. JJM nos hace esta observación: “Sorprende también el sugerente tratamiento que se da a la religión. Desde las primeras secuencias en la estación, con su singular capilla pública, hasta la populosa procesión del Niño Jesús, Salles mira a la religión con respeto, como una indudable fuente de solidaridad y de ganas de mejorar para mucha gente. En boca de un divertido camionero evangelista pone el guión una auténtica declaración de principios: «Todo es cuestión de voluntad; sólo Dios tiene el poder». Y es también muy significativo que Salles eligiera para la promoción internacional de la película un fotograma en el que aparece Josué en lo alto de la cabina del camión de ese personaje, justo encima de la leyenda «Com Deus sigo o meu destino» («Con Dios sigo mi destino»).

4.Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Quién es Dora? ¿A qué se dedica? ¿Cómo lo hace?
  • ¿Cómo es la relación que ese establece entre Dora y Josué?
  • ¿Qué busca Josué? ¿Qué crees que busca también Dora?
  • ¿Qué cambios se van produciendo entre Dora y Josué? ¿A qué se deben?
  • ¿Cuál es el mensaje que nos quiere trasmitir el director Walter Salles?
  • ¿Qué otro título pondrías la película?

4.2.Nos interpela

  • ¿Qué buscas en tu vida? ¿Qué es lo que te pone en marcha?
  • ¿Has encontrado lo que buscabas? ¿Has abandonado la búsqueda? ¿Te paralizan las dificultades?
  • ¿En qué sentido has experimentado que vas cambiando en tu proceso de búsqueda?
  • ¿Qué busca en su vida la gente que conoces?
  • ¿Qué puedes hacer para ayudarles?
  • ¿En qué sentido te consideras un “buscador de Dios”? ¿Lo has encontrado?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por todos.
  • Salmo inicial

Señor, no estás conmigo aunque te nombre siempre.
Estás allá, entre nubes, donde mi voz no alcanza,
y si a veces resurges, como el sol tras la lluvia,
hay noches en que apenas logro pensar que existes.
Eres una ciudad detrás de las montañas.
Eres un mar lejano que a veces no se oye.
No estás dentro de mí. Siento tu negro hueco
devorando mi entraña, como una hambrienta boca.
Y por eso te nombro, Señor, constantemente,
y por eso refiero las cosas a tu nombre,
dándole latitud y longitud de Ti.
Si estuvieras conmigo yo hablaría de cosas,
de cosas nada más, sencillas y desnudas,
del cielo, de la brisa, del amor y la pena.
Como un feliz amante que dice sólo: “Mira
qué pájaro, qué rosa, qué sol, qué tarde clara”,
y vierte así en la luz de los nombres su amor.
Pero no. Tú me faltas. Y te nombro por eso.
Te persigo en el bosque detrás de cada tronco.
Te busco por el fondo de las aguas sin luz.
¡Oh cosas: apartaos, dadme ya su presencia
que tenéis escondida en vuestro oscuro seno!
Marcado por tu hierro vago por las llanuras,
abandonado, inútil, como una oveja sola…
Hombre de Dios me llamo. Pero sin Dios estoy.
(José María Valverde)

  • SALMO DEL CORAZÓN

Quiero compartir mi corazón contigo, Señor Jesús.
Quiero hacer de mi corazón pan tierno y fresco, hogaza de labrador compartida en la mesa de todos, donde no hay puestos porque no hay primero.
Dejo en la mesa mi pan hecho migas, y el mantel manchado en rojo como recuerdo.
Dejo mi silla de paja que espera al hombre que siempre ocupa el último lugar como puesto.
Mi corazón, Señor del alba, se hace mesa, mantel blanco de amistad para los pueblos.
Mi corazón, Señor Jesús,
se siente solo cuando tu medida no lo llena dentro.
Mi corazón se arruga y sufre y llora cuando el Amor no enciende mi amor en fuego.
Tú eres el mar. Yo soy la playa. Tú eres la ola que inunda mi arena llevada al viento.
Mi corazón lo hiciste para ti, Señor del alba, y no es feliz si tú no eres, al fin, su Centro.
Tú eres amor, por eso buscas, peregrino, mis amores perdidos en ídolos de paja y hierro, que se esfuman y se vengan como dioses extraños a las manos que del mano nos hicieron.
Yo busco la verdad y sólo
encuentro verdades.
Busco el amor, y sólo
en migajas lo encuentro.
Busco la belleza y se hace
noche en el camino
Busco la libertad
y me siento prisionero.
Busco el bien, y el mal se me hace
uña a la carne y me duele vivir
en este duelo.
No quiero más verdades,
que busco la Verdad que ilumine mi vida y le dé un Proyecto.
No quiero más amores,
que el Amor que busco es Amor de manantial con vida sin término.
No quiero más bellezas,
que Belleza es sólo aquella que no muere con el tiempo.
No quiero más libertades,
que ser libres es vivir en el interior del corazón que has hecho.
Tú, Señor del alba, mi Bien, mi creación nueva, donde juntos soñaremos en silencio.
No quiero un corazón de piedra, duro y podrido, que golpee a cada paso y sepa a estiércol;
un corazón de piedra que muera solo entre las ruinas perdidas de un destierro.
No quiero un corazón de piedra que viva frío entre los hielos, las nieves de los viejos.
Quiero un corazón que sea humano, hecho de carne, como el tuyo nacido de la mujer y el silencio, que es pureza virginal y es Espíritu, hecho hombre para perder el corazón sin dueño.
Dame un corazón, Señor Jesús, manso y humilde, donde haya espacio para el que llegue corriendo, que mis manos enjugarán las gotas de sudor y refrescarán el cansancio y acompañarán el sueño.
Dame un corazón que sueñe mundos sin conquistar, que viva la utopía del hombre nuevo.
Dame un corazón que sea feliz conmigo mismo, que aprenda a quererse para querer sin ruegos.
Dame un corazón que sepa perdonarse siempre, para comprender y perdonar primero.
Dame un corazón orante como el tuyo que se abra al Padre,
que es Padre nuestro.
(Se pueden hacer ecos de la frase que más nos ha tocado el corazón)

  • Palabra de Dios Jn 2, 35-42. Tiempo de silencio. Después se puede compartir lo reflexionado sobre la película a la luz de la Palabra de Dios.
  • LUZ BONDADOSA

Guíame, luz bondadosa,
las tinieblas me rodean,
guíame hacia delante.
La noche es densa,
me encuentro lejos del hogar,
guíame hacia delante.
Protégeme al caminar.
No te pido ver claro el futuro,
sólo un paso, aquí y ahora.
(J.H.Newman)

  • Oración

Señor Jesús,
Que llamas a quienes quieres,
llama a muchos de nosotros
a trabajar por ti,
a trabajar contigo.
Tú, que iluminas con tu palabra
a los que has llamado,
ilumínalos
con el don de la fe en ti.
Tú, que sostienes en las dificultades,
ayúdanos a vencer nuestras dificultades
de jóvenes de hoy.
Y si llamas a alguno de nosotros
para consagrarlo a ti,
que tu amor aliente esta vocación
desde el comienzo
y la haga crecer y perseverar hasta el fin.
Amén
(Juan Pablo II, 1979)

  • Padrenuestro
  • Canto final

(Preparado por Carlos Comendador)

Puedes ver aquí el trailer de la película (en portugués)

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