Ida

1. Fija técnica

Dirección: Pawel Pawlikowski.
País: Polonia.
Año: 2013.
Duración: 80 min.
Género: Drama.
Interpretación: Agata Kulesza (Wanda), Agata Trzebuchowska (Hermana Anna)), Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, Adam Szyszkowski. 
Guion: Pawel Pawlikowski y Rebecca Lenkiewicz.
Producción: Eric Braham, Piotr Dzieciol y Ewa Puszczynska.
Música: Kristian Selin Eidnes Andersen.
Fotografía: Lukas Zal y Ryszard Lenczewski.
Montaje: Jarek Kaminski.

2. Sinopsis

Anna es una joven novicia que, en la Polonia de 1960, y a punto de tomar sus votos como monja, descubre un oscuro secreto de familia que data de la terrible época de la ocupación nazi. Junto a su tía recién encontrada, iniciarán un viaje en el que ambas se enfrentarán con las consecuencias de su pasado.

3. Comentario vocacional

La valiente propuesta de Pawel Pawlikowski es una gran oportunidad para reflexionar sobre el sentido profundo de la vocación. Es además un auténtico ejercicio de belleza que ha sido calificado como “joya de la espiritualidad”. Efectivamente, su estética impresionante en blanco y negro, los planos perfectamente diseñados, el formato 4:3, los silencios… no dejan indiferente a nadie.

La película nos cuenta la historia de Anna una joven novicia que fue acogida en el convento siendo una niña huérfana. Antes de hacer sus votos debe salir para conocer al único pariente que tiene, una tía suya que no quiso hacerse cargo de ella después de la guerra. Cuando se encuentran, su tía Wanda le dirá que su verdadero nombre es Ida, que sus padres eran judíos y que murieron víctimas del nazismo. Iniciarán entonces un camino hasta encontrar el lugar donde fueron matados y enterrados, para poder inhumarlos en un cementerio judío.

Profundizando en esta sencilla historia desde un punto de vista vocacional nos damos cuenta de que la invitación que le hace a Anna la superiora del convento es muy importante. En el fondo la está pidiendo que conozca su propio pasado y origen para así lograr alcanzar su identidad. Sólo la aceptación de la propia historia es garantía para afrontar el futuro y tomar una decisión que no tiene vuelta atrás. Como señala Mª Ángeles Almacellas “solo con una visión completa de sí misma, su pertenencia de sangre y su educación en el convento, podrá afrontar con madurez las posibilidades de futuro y, por tanto, tomar decisiones bien fundamentadas en el presenteCuando la joven novicia asume sus raíces y averigua quién es, se abren ante ella diversas opciones de vida. No se precipita en la elección, sino que se deja una etapa de discernimiento, hasta tomar la resolución más valiosa para ella”.

En este este viaje existencial de búsqueda de identidad, autodescubrimiento y afirmación religiosa Anna descubrirá otros caminos que le harán dudar de su vocación. Por una parte su tía no quiere que “malgaste su vida”, por otro, un joven saxofonista intentará que ella vuelva al convento. De regreso, Anna no se sentirá prepara para emitir los votos junto con sus compañeras.

Sin embargo cuando más tarde Ida se ponga un vestido, fume, beba y se acueste con el chico… preguntará qué hay después de todo eso. “Lo típico” será la respuesta que escuche. Ante semejante futuro ella se decide a volver libre y responsable al convento. Sabe lo que hay dentro y lo que hay fuera. Se ha dado cuenta de que nada ni nadie fuera del convento puede colmar su vida. Vuelve para consagrarse al Señor, al que hemos visto rezar silenciosamente a lo largo de toda la película.

Otro aspecto importante que merece ser tenido en cuenta es el contraste entre Ida y su tía Wanda. Es el contrapunto entre esperanza y la fe de Ida con el nihilismo del escepticismo más cínico de su tía. Por una parte, la recatada, creyente e inocente Ida y por otra, Wanda, atormentada por los fantasmas del pasado, atea e incapaz de dirigir las riendas de su vida. Mientras la primera asume su pasado y su presente con responsabilidad, la segunda optará por el suicidio.

 

Para concluir esta observación sacada de decine21 me parece muy oportuna: “ A pesar de que el film es pesimista, y muest

ra la terrible soledad del ser humano –llama la atención que Anna-Ida no tenga un interlocutor con quien compartir sus anhelos y dudas, ya sea un confesor, la madre superiora, su tía, alguien en definitiva, sólo queda Dios, pero un Dios silencioso, al que sólo cabe rendirse aunque aparentemente no responda–, muestra una poco habitual apertura a la trascendencia y un reconocimiento de que los horrores del mundo son consecuencia de la actuación libre de las personas, que se labran su propio destino, aunque puedan verse fuertemente condicionados por los avatares históricos”.

“Ida” es una película que nos ayudará a reflexionar sobre valores vocacionales como la búsqueda de identidad, la libertad, la propia historia personal y la toma de decisiones.

 

4. Materiales para trabajar la película

4.1. Ver y analizar

  • ¿Qué es lo que más te llama la atención de la estética de la película? ¿Qué crees que ha querido transmitir el director con ella?
  • ¿Por qué crees que es importante que Ida conozca su pasado?
  • ¿Por qué crees que Ida retrasa sus votos?
  • ¿Por qué regresa finalmente al convento?
  • ¿Qué contraste hay entre Ida y su tía Wanda?

4.2. Nos interpela

  • ¿En qué sentido conoces tu propia historia personal? ¿Aceptas tu pasado tal y como es?
  • ¿Qué experiencia has tenido de búsqueda personal?
  • ¿Qué decisión importante has tomado en plena libertad últimamente?
  • ¿En qué medida eres libre en la orientación de tu vida?
  • ¿Qué lugar ocupa Dios en tu vida?

4.3. Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo.
  • PLEGARIA: ¡QUIERO SER LIBRE!

En tu seguimiento, Jesús,
¡quiero ser libre!

Para hacer tu voluntad en cada momento,
¡quiero ser libre!

Para unirme a los que trabajan por los pobres,
¡quiero ser libre!

Para asociarme con todos los pequeños,
¡quiero ser libre!

Para amar a fondo a mi pareja,
¡quiero ser libre!

Para servirte con mi familia,
¡quiero ser libre!

Para afrontar la cruz liberadora,
¡quiero ser libre!

Para dar mi vida por tu causa,
¡quiero ser libre!

Para renunciar a todo, si fuera preciso,
¡quiero ser libre!

Para honrarte con mi vida y con mi muerte,
¡quiero ser libre!

Para seguirte y ser discípulo tuyo, Jesús,
¡quiero ser libre!
(Traduccción de M.Regal)

  • Palabra de Dios: El desprendimiento Mc 10, 28-31
  • Momento de silencio y reflexión personal. Peticiones espontáneas.
  • Oración:

Señor,
siempre nos tocas donde más nos duele.
Sabes muy bien que nuestro corazón
tira fuerte hacia el dinero,
hacia el consumo insaciable,
hacia el bienestar.

Nos resulta difícil desengancharnos
de una sociedad que ofrece esperanzas
fáciles y a corto plazo.
Sin embargo,
cuando somos sinceros con nosotros mismos
comprendemos que todas estas esperanzas
son dioses, creados con nuestras manos,
que se han apoderado de nuestro corazón.

Señor Jesús,
aligera nuestro ser de inutilidades
danos tu libertad,
desintoxica nuestro mundo de su idolatría,
para que podamos descubrir en él
y en nosotros ecos de transcendencia y gratuidad.

  • Padrenuestro

Preparado por Carlos Comendador.

Puede ver aquí el trailer:

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