Invictus

1.Ficha técnica

Dirección: Clint Eastwood.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 134 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Marguerite Wheatley (Nerine), Patrick Lyster (Sr. Pienaar), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Penny Downie (Sra. Pienaar), Tony Kgoroce (Jason Tshabalala), Patrick Mofokeng (Linga Moonsamy), Adjoa Andoh (Brenda), Leleti Khumalo (Mary).
Guión: Anthony Peckham; basado en el libro “El factor humano” de John Carlin.
Producción: Clint Eastwood, Lori McCreary, Robert Lorenz y Mace Neufeld.
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens.
Fotografía: Tom Stern.
Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach.

2.Sinopsis

Adaptación de un libro de John Carlin (Playing the enemy). En 1990, tras ser puesto en libertad, Nelson Mandela llega a la Presidencia de su país y decreta la abolición del “Apartheid”. Su objetivo era llevar a cabo una política de reconciliación entre la mayoría negra y la minoría blanca. En 1995, la celebración en Sudáfrica de la Copa Mundial de Rugby fue el instrumento utilizado por el líder negro para construir la unidad nacional. (FILMAFFINITY)

3.Comentario vocacional.

Esta película de Clint Eastwood tiene el valor de presentarnos uno de los iconos del siglo XX desde la perspectiva de John Carlin en su libro titulado El factor humano, best-seller mundial. Indudablemente la persona de Nelson Mandela y todo lo que ella representa, puede ser un modelo vocacional en un mundo que a veces resulta demasiado violento y agresivo. No obstante la propuesta del gran Eastwood queda un poco coja. La primera parte está bien, pero conforme avanza la película creemos que sobran minutos, sobre todo en las jugadas de los partidos de rugby que no aportan gran cosa. Queda por ello, una película un poco irregular. No obstante, seleccionamos como siempre los elementos más vocacionales.

La cinta comienza mostrándonos la liberación de Mandela el 11 de febrero de 1990. La estampa es más que sugerente. A ambos lados de la carretera por donde pasa la caravana del líder negro se encuentran por una parte un grupo de blancos que juegan al rugby, y del otro lado un grupo de niños negros que hacen lo propio con el fútbol. Los primeros lo tachan de terrorista, los segundos de libertador. Cada grupo se identifica además con un deporte.

Sin embargo la panorámica que nos ofrece el director sobre el régimen del apartheid está muy difuminada. Siendo uno de los episodios político-sociales más importantes de finales del siglo XX, la reconstrucción histórica resulta bastante superficial, lo cual no ayuda para comprender el alcance de lo que estaba en juego, por lo que echamos en falta una mayor intensidad dramática. El director da por supuesto que el espectador lo conoce.

El partido de Mandela ganará las elecciones en 1994. Es el primer presidente negro. ¿Será capaz de gobernar el país? Porque el país con el que se encuentra, es un país al borde de la guerra civil entre la minoría blanca y la mayoría negra. Los contrastes se dan en todos los niveles. Unos ricos, cultos y educados; otros pobres, incultos y sin formación. Los primeros altivos, los segundos humillados durante años. Los blancos se preguntan qué va a ser de ellos, y por ello viven en el miedo. Para los negros es la oportunidad de la revancha, de hacerles pagar tanto mal que les han hecho.

Sin embargo Nelson Mandela rompe las expectativas de unos y otros. Es consciente de su responsabilidad hacia el mundo y hacia la historia. Mandela se convertirá en un profeta del perdón y de la reconciliación. Y es este aspecto el que nos interesa resaltar. La pregunta que se hace Piernaar es la clave de todo: “¿cómo es posible pasar treinta años en una celda minúscula y salir de ahí dispuesto a perdonar a la gente que te metió ahí?”. Para Mandela, la reconciliación y el perdón empiezan desde el primer minuto de su mandato pidiendo a los funcionarios blancos que se queden porque necesita de su ayuda. La reconciliación y el perdón empiezan desde la misma casa presidencial dando ejemplo para todo el país. La sub-trama de los guardaespaldas sirve para dar cuerpo a esta idea. No obstante a lo largo de la cinta, este mensaje de reconciliación resultará ser demasiado evidente y repetitivo.

Intentando encontrar una respuesta a aquel interrogante, el mismo Mandela nos da la clave de interpretación. Durante su cautiverio se ha dedicado a conocer a su enemigo; sabe lo que valora y lo que aprecia. Quiere por eso demostrarles que no son como ellos se imaginaban que eran. Por eso orientará su vida desde la compasión, la templanza y la generosidad, dejando de lado venganzas absurdas. Él busca ante todo, detener la espiral de la desconfianza.

Otro elemento fundamental es la inspiración. Cuando en la cárcel estaba desanimado Mandela se inspiraba en el poema de William Ernest Henley que da título a la película: Invictus. Cuando toma el café con el capitán Pienaar intenta transmitirle esta idea: la importancia de la inspiración como medio para superar nuestras propias expectativas y así poder construir una nación. Sin embargo, Juan Pablo Sierra nos hace una reflexión muy interesante a propósito de este poema:

“En sus versos hay una vibrante exaltación de la fuerza ante la adversidad y la capacidad humana para superarla pero, en su conclusión (“soy el dueño de mi destino, el capitán de mi alma”), el poema contiene una afirmación tremendamente individualista. Considerado habitualmente como epítome de cierto romanticismo estoico, el poema de Henley trasluce un deseo de autonomía personal basado exclusivamente en las propias fuerzas, esto es, sin ayuda del mundo, del cual, en última instancia, no se puede esperar más que injusticia, arbitrariedad y dureza inevitables.

Y es que, en el fondo, ¿quién pasa por la vida sin ser derrotado en algún momento? ¿quién pasa invicto? ¿es ello, necesariamente, un signo de debilidad que hay que desterrar? La proclama individualista de Henley es tan pronunciada, que años más tarde su poema sería re-escrito en clave cristiana por la periodista Dorothea Day en un texto que pone a la cultura trágica y al solipsismo ante un desafío que es incapaz de resolver: la vida “mancha” y corroe, y nadie sale invicto, ni siquiera Mandela (victorioso en la política, fracasado en el matrimonio). Pero si podemos tener una esperanza consistente en que la decadencia, el fracaso y la derrota no son la última palabra en este mundo es porque sí ha habido Alguien que ha vencido la muerte —el auténtico capitán de mi alma y dueño de mi destino, como escribiría Day”.

Nelson Mandela tendrá muy difícil el conseguir unir una nación de diversas razas para convertirla en la “nación arcoíris”. Pero su olfato de líder le hará descubrir las posibilidades del deporte para alcanzar su objetivo, aunque sea la copa del mundo del rugby de 1995, deporte por antonomasia de los blancos, de los Springboks, cuya simbología representa toda la opresión que han sufrido los negros. En definitiva, Mandela se va a servir de la emoción del deporte, antes que de los discursos más racionales. Y si bien, ya hemos dicho que quizás las escenas de los partidos se alargan demasiado, el rugby aparece como una metáfora de la vida. El esfuerzo de la melé, es el esfuerzo por construir esa nación unida bajo el lema “Un equipo, un país”. En este sentido Javier Lacomba nos da su visión sobre los valores del deporte:

“La progresión de `Invictus´ es la propia y normal del género al que pertenece. Una progresión de superación y resultados hasta el marcador final, un recorrido del que Clint Eastwood se sirve para ensalzar al deporte en general como elemento de unión, y no de confrontación; elemento catártico y purificador de conflictos, no sólo entre naciones, sino entre ideas dentro de una misma región o colectividad. El deporte, nos quiere decir Eastwood, hace desaparecer con sus valores lo que nos diferencia como individuos. Todo ese mensaje lineal y positivo condiciona todo el metraje: Así, los partidos de Rugby (aunque excelentemente rodados) ocupan gran parte del mismo, en detrimento de una mayor profundización sobre los personajes”.

Pero también y sobre todo en las distancias cortas, Mandela va servirse de su propio testimonio personal. En varias ocasiones, ante la necesidad de justificar su postura y la incomprensión de sus interlocutores, él sólo conseguirá convencerlos con la narración de lo vivido: “cuando estaba en la prisión…”. Este elemento nos ilustra la importancia del testimonio, también en el acompañamiento personal vocacional.

Como conclusión, a partir de Mandela como “modelo vocacional” podemos descubrir y profundizar en ciertos valores vocacionales como el compromiso por el perdón y la reconciliación, el testimonio personal, la superación de dificultades y la visión del líder.

Para completar el visionado conviene que, al menos el animador, se ponga al día en cuanto a la vida de Nelson Mandela y al apartheid. En wikipedia podemos encontrar las dos cosas, la biografía y un artículo sobre el apartheid.  . Se puede visitar el museo del apartheid (en inglés).

Es interesante también este documental de rtve sobre la historia del apartheid en Suráfica

Ofrecemos también el poema Invictus en inglés y una traducción en español.

Texto original en inglés

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

Versión es español:

En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

Ya no importa cuán recto haya seguido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

4.Materiales para trabajar la película.

4.1.Ver y analizar

  • ¿Cuáles son las reacciones que suscita la liberación de Nelson Mandela? ¿Por qué?
  • ¿Cuál es la situación en la que encuentra el país cuando Mandela accede a la presidencia?
  • ¿Cómo justifica su opción por el perdón y la reconciliación? ¿Cuáles son sus motivaciones?
  • ¿Qué dificultades tiene que superar para alcanzar esta meta?
  • ¿Por qué el poema “Invictus” es capaz de inspirar a Mandela y a Piernaar?
  • ¿Cómo aparece en la película el rugby como metáfora de la vida? ¿Está bien expresado por el director?

4.2.Nos interpela

  • ¿Qué sabes del apartheid y de Nelson Mandela? ¿Qué es lo que esta película te ha ayudado a descubrir?
  • ¿Dónde encuentras la clave del éxito de Mandela?
  • ¿En qué sentido Nelson Mandela puede ser para ti un modelo o referente vocacional?
  • ¿Qué situaciones de hoy en día reproducen en cierto modo el conflicto del apartheid?
  • ¿En qué sentido estas situaciones te interpelan?
  • ¿Dónde y cómo puedes ser tú también profeta del perdón y de la reconciliación?
  • ¿Cómo valoras el poema “Invictus”? ¿Qué te sugiere?

4.3.Oramos

  • Canto apropiado y conocido por el grupo.
  • LA HERIDA

¿Qué si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición; mas por fortuna,
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación…. Pasó el exceso.

¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame como estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.

Así, muy bien; perdóname, fui un loco;
tú me curaste –gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.

En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Qué si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor…. No tengas miedo.
(Luis G. Urbina)

  • Poema: ESTAMOS SEDIENTOS

Estamos sedientos
pero acudimos a otras fuentes a saciarnos:
sus anuncios nos regalan la “felicidad” en una bandeja
y volvemos a ellos una y otra vez.

Tenemos sed de Justicia,
pero tratamos de calmarla dando un vistoso donativo de vez en cuando.
Tenemos sed de un mundo más igualitario,
pero se nos quita al llegar las vacaciones y hacer bellos planes de viajar para “dorar” la piel en exóticos lugares en los que gastar tanto,
es una indudable ofensa para tantos y tantas pobres.

Tenemos sed de compartir,
pero, cuando organizamos fastuosos banquetes – en comuniones, bodas….-
o preparamos la fiesta de Navidad, en nuestras mesas se despilfarra,
se desaprovecha y se tira y después, lo justificamos todo porque eso sabemos hacerlo muy bien.

Tenemos sed de perdón y paz,
pero armamos un lío tremendo por cualquier tontería y guardamos viejas deudas.
nos sigue costando mucho perdonar y olvidar.
Tenemos sed, Señor, pero, como ves, se nos nota poco.

Danos sed. Haz que pasemos auténtica sed, para que hablemos menos
y aprendamos a ser más coherentes.
(Juanjo Elezkano)

  • Palabra de Dios: Mt 5, 38-48
  • Momento de silencio para la meditación de la Palabra a la luz de la película y el debate. Se puede dejar algo de tiempo para compartir experiencias.
  • INSTRUMENTO DE TU PAZ

Señor,
haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga perdón,
donde haya discordia, ponga unión,
donde haya error, ponga verdad,
donde haya duda, ponga fe,
donde haya desesperación, ponga esperanza,
donde haya tinieblas, ponga luz,
donde haya tristeza, ponga alegría;

haz que no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar,

porque dando es como se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se obtiene perdón,
muriendo se resucita a la vida eterna.
(San Francisco de Asís)

  • Padrenuestro

(Preparado por Carlos Comendador)

Puedes ver a continuación el trailer de la película.

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1 Comment

One Response to “Invictus”

  1. juancito dice:

    muy bueno esta esta imformacion me ayudo a aser una tarea

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