Ratatouille

Ratatouille, 10.0 out of 10 based on 1 rating

1.Ficha técnica

Dirección: Brad Bird.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original/español: Patton Oswalt/Guillermo Romero (Remy), Ian Holm/Carlos Isbert (Skinner), Lou Romano/Fernando Cabrera (Linguini), Brian Dennehy/Juan Amador Pulido (Django), Peter O’Toole/Luis Mas (Ego), Brad Garrett/Héctor Cantolla (Gusteau), Janeane Garofalo/Inés Blázquez (Colette), Will Arnett/Jesús Carrasco (Horst), Julius Callahan/Álvaro Navarro (Lalo), James Remar/Abraham Aguilar (Larousse).
Guión: Brad Bird; basado en un argumento de Jan Pinkava, Jim Capobianco y Brad Bird.
Producción: Brad Lewis.
Producción ejecutiva: John Lasseter y Andrew Stanton.
Música: Michael Giacchino.
Montaje:
Darren Holmes.

2.Sinopsis

Remy sueña con convertirse en un gran chef francés a pesar de la oposición de su familia y del problema evidente que supone ser una rata en una profesión que detesta a los roedores. El destino lleva a Remy a las alcantarillas de París, pero su situación no podría ser mejor, ya que se encuentra justo debajo de un restaurante que se ha hecho famoso gracias a Auguste Gusteau, una estrella de la cuisine. A pesar del peligro que representa ser un visitante poco común (y, desde luego, nada deseado) en los fogones de un exquisito restaurante francés, la pasión de Remy por la cocina pone patas arriba el mundo culinario parisino.

Remy se debate entre su vocación y máxima pasión de su vida y la idea de volver a su anterior vida de roedor. Pero le servirá para aprender el valor de la amistad, la familia y la importancia de ser uno mismo. En este caso, una rata que quiere ser chef.

3.¿Por qué “Ratatouille” es una película vocacional? Apuntes para el animador

¿Cualquiera puede cocinar? Esta es pregunta que se plantea en el film. Gusteau, un chef de reconocido prestigio, dice que sí. Y ha convertido esta premisa en la base de su restaurante. Pero no todos están de acuerdo con esta opinión, sobre todo Mr. Ego, el temible crítico del arte culinario.

En este contexto nos encontramos con Remy, una rata que tiene un don: ha desarrollado de manera especial los sentidos del gusto y del olfato, algo impensable en una rata. Su comunidad al descubrirlo, utiliza ese don para protegerse y descubrir a tiempo comida envenenada. Pero este trabajo no satisface los anhelos y expectativas de Remy quien no se conforma con comer basura. Conoce lo que son los gustos y el placer que supone el combinarlos. Por ello no se puede contentar con menos, como hacen todos en el clan. En este sentido el Director Brad Bird nos dice: “Lo que más me gusta del personaje de Remy es que no se conforma con cualquier cosa. Siempre oteando el horizonte en búsqueda de nuevas experiencias. Y como es lógico, es la rata más delgada del mundo, ya que sólo se conforma con lo mejor de lo mejor. Siempre está pidiéndole más a la vida, y esa idea me fascina”.

Las circunstancias más variadas hacen que Remy se encuentre en la cocina del restaurante del gran Gusteau, que por desgracia había perdido dos de sus estrellas después de su muerte. Allí podrá realizar su sueño: cocinar. Sin embargo la realidad es bien distinta: las ratas no son bien recibidas en la cocina que se convertirá por ello en un lugar lleno de peligros. Y así aparecerá su gran problema: el conflicto que surge inevitablemente entre su sueño y la cruda realidad.

Sin embargo la cosa no podía terminar así sobre todo cuando la acción se desarrolla en Paris, la cuidad donde se pueden cumplir los sueños. Por eso algo cambia cuando al restaurante llega un chico tímido, llamado Linguini, que comienza a trabajar en la limpieza. La situación les lleva a formar un tándem poco normal entre una rata y un ser humano: Remy aporta su conocimiento en la cocina y Linguini su cuerpo. Ninguno lo lograría solo. La rata se fía de un humano, cosa impensable entre los suyos, y el chico se confía a una rata cocinera, algo que roza la locura. La amistad que surge entre ellos cambiará la vida de ambos. No obstante Remy no lo tendrá fácil pues se tendrá que oponer a su propia familia que no ve con buenos ojos esta confianza con los humanos y como una locura el arte de cocinar.

Otra barrera que surge ante el éxito que busca  Remy se dará cuando el equipo se rompa. Así cada uno llega por su cuenta a la conclusión de que él es el más importante, que se basta a sí mismo y que no necesita del otro. Linguini cree que ya sabe demasiado y Remy planea una venganza (una invasión de ratas) para hundir el restaurante de sus sueños cuando el inspector haga su visita.

Ante el reto de tener que convencer al crítico de la cocina y devolver al restaurante el prestigio perdido, las fuerzas se vuelven a unir sin camuflajes. Cada uno en su papel según sus cualidades: Remy es la cocinera y Linguini el camarero. Este peculiar equipo (con el apoyo de cientos de ratas, es decir, que sin la comunidad Remy no lo hubiera conseguido) intentará impresionar al crítico Mr.Ego con un plato de lo más común: ratatuille. No hay que pasar por alto que se parte de una receta que no funcionó en su momento y que el mismo Gusteau la olvidó. Pareciera que todo el mundo puede ser cocinero (según la teoría del prestigioso chef) pero siguiendo la receta, no hay lugar a la improvisación. Sin embargo, y aquí está lo genial, Remy improvisa y logra el éxito buscado con un plato tradicional y corriente. Y es que como dice Patton Owalt (quien da la voz a la rata) “Remy es como uno de esos tipos que son visceralmente apasionados y que no se avergüenzan de serlo. Su entusiasmo es contagioso y no tiene la intención de tirar la toalla. Decide poner toda la carne en el asador para que sus sueños se hagan realidad”.

¿Todos pueden cocinar? Digamos que todos en la cocina tienen su lugar según las cualidades y dones que tengan.

Para terminar recogemos esta valoración del director Brad Bird: “Creo que todos tenemos sueños imposibles y que hacemos lo que podemos para hacerlos realidad. Pero el sueño de Remy es sin lugar a dudas el más descabellado de todos”. “Remy está decidido a hacer lo que le gusta y para conseguirlo tiene que adentrarse en un mundo que siente una enorme hostilidad contra él. El quiere expresarse pero el mundo no espera eso de él, y estoy convencido de que mucha gente se identifica con esa sensación. La pregunta está en saber lo inteligente y audaz que deberá ser este pequeño ser para conseguir lo que más quiere en el mundo y lo que descubrirá en el camino”.

Ratatouille es, en fin, una película con la podemos trabajar valores vocacionales como la lucha por cumplir un sueño, las expectativas de los otros, el ser fiel a uno mismo, la superación personal, el equipo… Hay añadir que aunque es una película de animación, está muy bien hecha para que se pueda trabajar con jóvenes y adultos. Las preguntas que vienen a continuación están pensadas sobre todo para ellos. Si se decide trabajar la película con niños, habrá que adaptarlas un poco.

4..Materiales para trabajar la película

4.1.Ver y analizar

  • ¿Qué hace a Remy diferente de los demás? ¿Cómo vive esa diferencia?
  • ¿Cuál es el sueño de Remy? ¿Qué dificultades va superando en la película para realizarlo?
  • ¿Cómo es la relación entre Remy y Linguini? ¿Por qué en un momento dado se rompe la colaboración?
  • ¿Porqué Remy impresiona al crítico con un plato tan común como el “ratatouille”?
  • Remy consigue ser un gran cocinero, ¿podría haber llegado a ello sólo? ¿Por qué?

4.2.Nos interpela

  • Gusteau nos dice que “todos pueden cocinar” ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?
  • ¿Con qué personaje te identificas más? ¿Por qué?
  • ¿En qué sentido te consideras diferente con respecto a los demás? ¿Qué cualidades destacan en ti de manera especial?
  • ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué dificultades tienes para llevarlos a cabo? ¿Cómo afrontas estos problemas?
  • ¿Qué expectativas tienen los demás para contigo? ¿Te presionan de manera especial?
  • ¿Quién ha sido para ti una ayuda inestimable para avanzar en el logro de tus sueños?
  • ¿Qué otro título pondrías la película?

4.3.Oramos

  • Canto conocido por el grupo
  • Oración:

SEÑOR, TE PEDIMOS:

Energía para luchar;
Grandeza de alma para amar;
Nobleza para no ser despreciables;
Rebeldía contra las malas pasiones;
Sinceridad para no ser farsantes;
Ardor para vivir nuestro ideal cristiano;
Alegría para saber vivir;
Gallardía para confesar tu verdad;
Espíritu de sacrificio para ser más fuerte;
Luz para conocer nuestros defectos;
Entusiasmo para ser tus apóstoles;
Valentía para dar testimonio de ti;
Amor para quererte con lealtad total;
Todo, Señor, aunque nos duela,
porque te amamos.

  • Palabra de Dios: Mt 10,16-24
  • Tiempo para la reflexión personal y la oración espontánea inspirada por la Palabra de Dios y lo reflexionado por la película.
  • Poema (mejor si lo prepara bien un lector y lo lee con música de fondo):

Los portadores de sueños
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores
de profecías habladoras de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua
en el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales
tuvieron algo que ver con esto.
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban
en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos
-imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos
-decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos
-murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos
-imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos
-decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos
-murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías
y por eso defendían su vida aún con la muerte.

Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.
(Gioconda Belli)

  • Padrenuestro

Preparado por Carlos Comendador
Puedes ver aquí el trailer de la película

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